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1 h b 1 CARLOS ARMCHES r CARLOS FERNÁNDEZ SHAW

La caiiGióii del Híuliago

t)RAMA LÍRICO

EN TRES AeíOS, DIVIDIDOS EJi CINOO CUADROS, EN PROSA Y VERSO

JfüSICA DEL

MAESTRO mORERA

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3S^ -A- ID I^ 1 r5 SOCIEDAD BE AUTORES ESPAÑOLE Salón del Prado, 14, hotel

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LA CANCIÓN DEL NAUFRAGO

Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie po- drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla eu España ni en los países con los cuales se hayan celebrado ó se celebren en adelante tratados interna- cionales de propiedad literaria.

Los autores se reservan el derecho de traducción.

Los comisionados y representantes de la Sociedad de Autores Españoles son los encargados exclusivamente 'le conceder ó negar el permiso de representación y del cobro de los derechos de propiedad.

Queda hecho el depósito que marca la ley.

U CANCIÓN m NÁUFRAGO

DRAMA LÍRICO

M TRES ACTOS, DIVIDIDOS EN CINOO CUADROS, EN PROSA Y VERSO

ORIGINAL DE

CARLOS ARNICHES i CARLOS FERNÁNDEZ SHAW

música del

MAESTRO MORERA

Estrenado en el Teatro de Price, la noche del 18 de Febrero de 1903

-*-

MADRID

a. VELASCO, IMP., MARQUES DS SANTA ANA, II tuf>/'

Teléfono número 651

1903

A.L ILUSTRE ARTISTA

M Juan JííMmz fihkz

Juj adtHhadóteá diuce>LóS u aa>iacíeeidoJ amiaóáf

REPARTO

PERSONAJES

ACTORES

ROSA Ska. Ch affek.

SIDOR A Seta. Silvestre.

TÍA LOBA Sba. Galán.

UNA MENDIGA Srta Lázaro.

UN GRUMETE Pino.

ANDRÉS Sr. Pastor.

TÍO PEDRO González (V.)

ESTEBAN Hervás.

QUISQUILLAS Gamero.

GARRONES España (R )

TÍO MARTÍN Navarro.

BOTALÓN Peris.

MENEGILDü Barragán.

FALUCHO García.

MARCOS SoRiANO (S.)

TOMÁS OsMA.

TONÍN Valenzuela.

CHA.MUSCO PÉREZ.

OARUNCHO SoRiANo (J.)

UN VIEJO Estrella.

OTRO SUAREZ.

MOZO 1." SÁNCHEZ.

Pescadores y pescadoras, niños y niñas, gente de mar, coro general, tamborilero y gaitero

La acción en un pueblo de la costa cantábrica. Época actual

Derecha é izquierda, las del actor

Director de escena, Don Eugenio Fernández. Director de orquesta, maestro Liñán.

607265

Con esta obra se estrenaron cuatro hermosas decora- ciones pintadas por D. Luis Muriel.

El attrezzo y el vestuario fueron dirigidos por D. Juan Martínez Abades.

Los señores Navarro (D. Ramón) y Peris, se encarga- ron de papeles inferiores á su categoría artística, por una deferencia especial hacia los autores, que éstos les agradecieron mucho.

ACTO PRIMERO

CUADRO PRIMERO

Parte de un pueblo de xjescadores inmediata al mar. A la izquierda, en primer término, casa de Andrés y Rosa. En segundo, la del tío Martín, y en tercero, un arco practicable, y en él una horna- cina, con una imagen de la Virgen. Al fondo, un acantilado con una escalerilla practicable en el centro. Mas allá el mar Detrás del acantilado aparecen los palos de algunas barcas.' A la derecha, en primer término, una taberna, con puerta practicable. En segundo, bocacalle. En tercero, otra casa. Por la derecha y hacia el fondo arranca una lengua de tierra, que se prolonga hasta un faro.

ESCENA PRIMERA

CARUNCHO, TOMÁS, un GRUMETE, una VIEJA, MARTÍN, PESCA- DORES. Al levantarse el telón aún es de madrugada. La escena á os- curas; la ilumina tan solo el farolillo que alumbra á la imagen de la hornacina. En el horizonte una tenue claridad indica la proximidad del alba

Música

Poco después de levantarse el telón, salen CARUNCHO y TOMÁS, tipos de pescadores rudos, con sus trajes de mar y la chubasquera al hombro !. levan redes, aparejos de pesca y unos remos. Viene con ellos un GRUMETE, chico de catorce ó quince años, que trae en la mano un farol encendido y un cesto de provisiones

Car. ¡Somos los primeros

que á la mar vel)im()^•! ¡Dios nos buen día!

10 - ToM. 13uen día será.

('aK. (Al Grumete.)

Avisa á nostramo...

GrUM. (iiolpeando en la puerta de la segunda casa, iz(iuierLv.)

¡Tío Martín!... ¡que es horai...

\'lEJA (Que asoma á un ventanuco de la ca.sa.)

¿Quién llama? Cap. Nosotros.

Vieja ¡En seguida va!

(Se retira y cierra el ventanuco. Caruncho, Tomás y el Grumete, suben al acantilado y esperan.) Pes . (9e oyen á lo lejos.)

Vamos, pescadores, que la luz del alba allá por oriente se ve clarear; vamos, pescadores, dejad el descanso, que hermosa y tranquila espera la mar.

Pescador En el mar.)

No te fíes del levante

ni de la mujer ingrata,

que lo mismo en marque en tierra

puede tumbarte una racha.

Martín (Qne sale de la segunda casa izquierda.)

¡Hola, compañerosl...

(a Tomás y Caruncho.)

ToM. veamos, que ya es tarde.

(IrUPO de pescadores (Que salen.)

jBuen día, señores!

Otro grupo (Que viene por otro lado.)

Aquí estamos ya. Car. a la mar, amigos,

que el cariz del tiempo anuncia bonanza y Dios proveerá.

(Bajan todos por el acantilado al mar. J'^mpieza á amanecer. Oyensc voces y algarabía de faena detrás del acantilado.)

Una voz ¡Suelta la amarra!

Otra ¡Kecoge las redes!

OiKA ¡xYviva, muchacho!

Otra ¡Sía de estribor!

Otra Otra Otra Unos Otros

Pe.s,

¡Arriba esa vela! jEtopuja, que es tarde! ¡Salta por la borda! ¡Buena suerte!

¡Adiós!

(Los palos que se veían moverse por encima del acantilado como obedeciendo al balanceo de las bar- cas, se alejan y desaparecen.) (Alejándose.)

¡Mar adentro, mar adentro la barca ligera va! ¡Quién sabe si mar adentro... mar adentro quedará!...

(Se ha hecho de día. El canto se va alejando. A poco se ven pasar por el mar lejano y doblar el faro, las lanchas con las velas al viento. .Acaba la música.)

ESCENA II

EL TÍO PEDRO. Luego ROS\

Hablado

Pedro (Sale por detrás del arco de la Virgen, andando pau-

sadamente sobre el acantilado. Es nn viejo lobo de mar, lleva traje de faena, con avíos de pesca sobre los hombros La pipa en la boca. Se detiene antes de bajar la escalerilla del acantilado, se pone la mano en pantalla ante los ojos y mira á los barcos que se ale- jan.) ¡Mala peste!... Nos lian tomao la delan- tera. ¡Y son las del tío Martín!... Van or- zando. En la punta é Piñones calarán... ¡Nos

quitan el sitio!... (Baja por la escalerilla del acan- tilado á la escena.) ComO nO avivemOS... (Llama á la puerta de la casa primera izquierda.) ¡Andr^íS,

Andrés! .. ¡Arriba, que es tarde!...

Rosa (Asomándose á la ventana ) ¿Quién eS?

Pedro Soy yo, Rosa, ¿y ese?

Rosa A malas anduvo con el sueño toa la noche,

tío Pedro, y en la cama está... Pedro (contrariado.) ¿En la cama?... ¡Pos anda, que

ni la broza mos dejan hoy! Como lobos van

mar alante los del tío Martín.

12

Rosa Ya los sentí.

Pedro Espavila á ese, ¡que ize!... Aquí espero, (fe

sienta.) Rosa ¡Voy á ver!... (Entra y cierra la ventana.)

ESCENA III

TÍO PEDRO y QUISQUILLAS por el acantilado. Quisquillas Sale de prisa; anda con pasos menudos y rápidos. Viene vestido con traje de pescador pero con cierta coquetería. Lleva una gorrita azul, botas de agua y la americana puesta. Trae una cestita de provisiones en la mano

Ouis.

I*ED1<0

Quis.

Pedro

Qüis.

Pedro

Quis.

Pedro

Quis.

Pedro Quis.

Pedro Quis.

Pedro Qois .

¡Buenos días, tío Pedro!... (Mira á todas partes*)

¡Hola, Quisquillas!

iMe juego un arenque á que he llegao tarde.

¿En cuala ibas á embarcar?

En la de tío Martín.

Antes del alba salieron.

¿No lo dije?... ¿no lo dije?... ¡pues lo dije!...

(Andando de un lado para el otro.) ¡Nada; está VÍS-

to, tío Pedro, yo no tengo naturaleza de ma- reante.

De mareante, sí.

De marinero quiero decir. No sirvo la mar.

Hubieras sío el primer gurrión útil pa cosas de hombre.

Bueno, pues mi padre empeñao en que me dedique á la náutica, y para que me vaya haciendo al tole, tole, de la mar, me hace ir á bordo de las lanchas y salir á la costera de la sardina, á la del besugo y á la del bonito. ¿Y usté cree que yo sirvo para eso? ¿Pa bonito?... ni de pensamiento, A me mete usté en el mar, y nulo; pero me pone usté en tierra, y tiene usté un hombre.

iTú qué vas á decir!...

Y too esto es un castigo que m*han impues- to por mis amoríos con la Teresina, la hija del tío Patache. Ya sabe usté que cuando yo había acabao el bachillerato é iba á to-

\3 -

Pedro Quis . Pfdbo Quis.

Pedro Quis.

Pedro

mar carrera, vi á la Teresina y me quedé parao. Nos idolatreábamos en silencio y too iba bien; pero un día nos sorprendió el tío Patache; ¿y usté s'acuerda mis narices, que eran de un aguileno que daba gusto? Pues él me las arremangó. Dende entonces mi p^dre me metió en castigo á pescador, y aquí me tiene usté, de resultas de una pa- sión volcánica, chato y en espectativa de lo que se pesque. Eso es lo pior.

¡Quien dijo mujer, dijo pesadumbre! Lo único que has hnblao en pie de razón...

Y á propósito, (Se oye dentro gran alboroto de vo- ces y lamentos.) misté quiéu viene por allá, ¡la tía Loby !

¡Mala peste!...

Y viene cascando á la Sidora, como tóos los días.

¡Esa pobre creatura es una mártira!

ESCENA IV

DICHOS, LA TÍA LOBA y SIDORA. Salen por el arco

Loba (Dentro todavía.) ¡Endina, condena, mala pé-

coral... ¡pasa, pasa, endemonia!...

Pedro ¡Arrea!

Quis. ¡Vaya ULa litania que traen!

Loba ¡Pasa, despitralá... peazo é veneno, pasa...

que á hilachas te he de hacer el pellejo!. .

(Salen regañando; la lía Loba, que es una tía astrosa y desgreñada, sale jjersiguiendo á Sidora y amenazán- dola. Sidora es una muehachita de pobre vestir, pero de dulce aspecto. Viene llorando.)

SiD. (Huyendo.) ¡Pero, madre, por Dio?, no me

pegue usté sin motivo!...

Loba (Recalcando con furiosa ironía sus palabras.) ¡Y dlCe

que sin motivo la gran condena! .. ¡Dice que

sin motivo!... ¿No lo oís?., (a Pedro y íl Quís-'

quillas.) ¿Pero crees que no lo he visto en

14

esquinazo? Y... (jurando ) míalas, si en cuan- to yo le eche la zarpa á ese desgreñao no le arranco hi estopa. ¡Perro, más que perro!...

SiD. [Pero, madre, si no era él!

Ij013.\ ¿Que no era él?... ¡Mira, calla, calla ú te es-

garro'.. (Golpeándola.)

I*EDRO ¡Vamo.s... Loba, á ver si dejas á la creatura!

IjOba ¿Es mi hija, sabes?

Pedro ¡Pus por eso!

(^uis. ¿Pero qué le ha pasao á usté, tía Loba?

Loba Pos ná. El Garrones, lo más arrastrao del

arrabal, que anda detrás de mi Sidora, ¿te paece?

Quis. Tía Loba, la juventuz trae consigo estas qui-

sicosas...

Loba ¡Y ella... ella le hace cara, la endina! ¡Pero

miala, aquí tengo mi venganza!

Pfc-DRO ¿Y qué es eso?

Q'jis. ¿Qué lleva usté ahí?

LoB\ Los calzones de ese estrozón, que la muy pe-

rra se los estaba rimendando á escondías

mías \Y míalos! (los extiende y enseña unos pan- talones llenos de remiendos de varios colores y con al- gunos rotos.)

8iD. Los acababa de estrenar.

Loba ¡Míalos, no tiene otros; pos te digo que lo

que es en un mes, anda sin calzones pol pueblo!

Qüis. ¡Pos lo ha dejao usté fresco!

♦Siü. Pero si él no tiene la culpa, madre .. Si verá

usté lo que fué, tío Pedro... no es que yo le quiera... es que Garrones es un infeliz, sólo en el mundo, sin ánima que lo compadez- ca, que come de lo que ustedes le dan unos y otros, y duerme á la caridá de Dios .. A se me hace duelo su desamparo; y pa que no enseñe las carnes, pos de cuando en cuando le rimiendo el calzón ó le lavo la camisola... Y anoche, me mandó los panta- lones pa que se los rimendase; y me cogió mi madre en ello y me los quitó y no se los quié (legolver... ¡\' carculen ustés cómo irá el probé no teniendo más que esos!

Quis. ¡Pos irá de verano!

45 -

Pedro Vamos, no tengas mala entraña, Loba; dá- selos al chico.

Loba (Furiosa.) ¿Qiic se los dé? ¡Un mes le tengo

sin eliog!

Quis . Mujer, al menos dele usté una pernera y que

vaya de entretiempo.

Loba (a sidora.) Y hala, arrea pa alant'\.. á rimen-

dar la ré... ¡eso es lo que tiés que rimen- dar, holgazana!

SiD. ¡Pero, madre!...

Loba ¡Hala pa alante! (Empujando á sidora)

SiD. (Marchándose ) ¡Pobrc Garroncs!...

Loba (vase detrás de Sidora.) ¡Un mes, un mes... un

mes sin ellos!... ¡Un mes!... (Vanse callc derecha.)

ESCENA V

QUISQUILLAS, TÍO PEDRO y GARRONES

GaR.' (ai desaparecer la tía Loba, sale Garrones por el arco

vestido con una camisola de pescador á cuadros blan- cos y negros y unos calzoncillos d'e bayeta amarilla, llenos de remiendos azules, blancos y encarnados Es un tipo desgreñado, curtido del sol, de mucho pelo enmarañado y feo de cara. Sale furioso, se planta en mitad de la escena, y mirando al sitio por donde ha desaparecido la tía Loba, grita amenazador.) ¡Tía

perra, tía endina, tía fiera, tia endemonia!...

(Echa á correr y vuelve á esconderse en el arco.)

Quis. (Riéndose.) ¡Anda, el Garrones!

Pedro ¡Y en calzoncillos!... ¡Pobre chico, llámalo!...

Quis. (Llamándolo) ¡Gari'one.*, Garrones!...

Pedro Pasa, hombr'...

Gar. (Asomando la cabeza.) ¡Me da vil'gÜenza!...

Pedro Anda, hombre, que tóos sernos machos.

Gar. Si es que m'han dejao en calzoncillos, mi us-

té.... (saca una pierna.) Quis. Pasa, que no hay vesita.

Gar. (sale gimoteando, tirándose de los pelos.) ¡Puñales!...

Qui?. ¿Pero qué ti ocurre?

Gar. ¡Pos qui traigo un pío qui no mi deja alen-

16

tar... ¡puñales! Esa tía Loba que m'ha qui- tao los calzones y no quié dármelos...

Qüis. Ya nos lo ha dicho.

Pedro l^ero, oye: ¿es de veras que quiés á la Si-

dora?

Gar. ¡Púnale?, que si la quiero! ¡Eso sí, tío Pedro!

Y la quedré hasta el remate é la vida, aun- que esa tía me quite, no digo yo calzones, el cuero vivo!

Pedro ¿La quiés mucho?

Gar. ¿Vé usté ese piazo é mar quepaece que p'ca-

ba y toca al cielo? ¡pos asina de grandote es mi querer!

Qüis. ¿Y dende cuándo la quieres, que yo no lo

sabía?

Gar. Pos dende no cuándo. Apego siempre la

tuve, que ya de chico, asina que la vía co- rretear por la playa, pos cátame detrás de la Sidora .. y aluego de grande, pos ella me quita la roña, me rimienda las prendas y cuando agarro dos sardinas pos ella me las sala y me las voltea en la lumbre. Las no- ches de frío mi deja su mantón pa que m'arrope ande duerma... ¿Que dende cuándo la quiero?... Pos dende entonces, dende siem- pre, dende que m'abrigo, y como, y la miro, y la ascucho.

QuTs. ¿Y ella ti quiere?

Gar. ¡Puñales! No lo sé; pero ella bien me ve res

pingando por su querer como un sollo cogió a la cacea. Pos si me quitase la sombra de su apego, ¿pos qué me dejaba? Si no tengo más que eso, los calzones que me s'ha Ue- vao esa bruja y el arrimo de la mar... Me quitas los calzónos, me quitas á la Sidora, pos mi queda la mar; ¿y pa qué?.. ¡Pa ane- garme en ella! (Llorando.)

Pedro ¡Por vida! ¡Amos, no llores!

Quis, (r:ii un arraiKiuc.) ¡Pos hala, no ti apures, m'has

afeztao!... (Limpiándose los ojos.) Yo ti saco del atollo. Ti llevo á mi casa, y no ti daré cal- zones míos, porque toos son á cuadros y te estallarían de pequeños, y ¡carcúlate los cuadros! .. pero te doy unos de mi padre, y

_ n

aluego te tomo por mi cuenta y amanso á

esa tía y ó te caso con la Sidora ú poco he

de poder. Gar. (con alegría.) ¿Tú?... ¡Bindito seas!... ¡Después

de ella, en el mundo, Quisquillas! Quis, Pos, arrea... ¡que mira!

Gar. (Mirando por la callo de la derecha.) ¡Puñales! ¡Ella

que viene!... [Adiós, tío Fedro!

Ped?.0 ¡Anda con él! (Vase Garrones por el arco).

Quis . ¡Lo que es la existencia! ¡Yo que vinía por el

bonito y miá con lo que me voy! (vase detrás

de Garrones.)

ESCENA VI

TÍO PEDRO. Luego ESTEBAN, por la calle de la derecha

Pedro (impaciente.) ¡Y An^lrés sin levantarse!... ¡Otro

día en tierra, de seguro! ¡Mala peste! Y esta pereza de Andrés me va dando mal barrun- to. Duro Foy de aquí (üe la cabeza.) y de aquí. (Del corazón.) ¡Como la mar lo pide! Pero ma- los peces me coman si en esta casa no hay mar de fondo! Algo... yo no qué. Andrés no es el mesmo de poco acá; ¡ojalá me en- gañe!... ¡Mala peste!...

EsT. (Es un pescador joven y fornido. Viene en traje de mar.

Habla con acento seco y duro.) ¡llola!

Pedro ¡Adiós, Esteban! (casi sin mirarlo.)

EsT, ¿No salimos tampoco?

PfiDko Por lo que pinta, no.

EsT. ¿Y ese?

Pedro Anclao toavín.

EsT. Pos á la hora que embarquemos mala ha de

ser ya para un buen puesto.

Pedro Pacencia.

EsT. Tanto me da. A la taberna voy.

Pedro Te llamaré si es caso. (Vase Esteban á la taberna )

- 18 - ESCENA VII

TÍO TEDRO y TÍA LOBA Loba (Sale por la calle de la derecha.) ¿Qué? ¿No ha vi-

nío por aquí ese arrastrao?

Pedro No ha viuío naide.

Loba Pos míalos, aquí los tengo; y no se los doy

Así castigaré á esa mala hija. ¡Te digo que están las mozas!... Por supuesto, y las que no lo son... porque hay algunas casas que ya, ya...

Pedro Y algunas viejas que son pa emplumas.

Loba No diré que no... (Aparte y con malicia.) (¡Hoy

tampoco han sah'o á la mar! En esa casa ocu- rre algo! ¡Yo le digo al viejo mis feguracio- nes! |Pos así que no le tengo rabia á la Ro?a!) (Alto.) ¿Oye, Pedro, y cómo es ef o que hoy tampoco habéis salió á la mar?

Pedro Pos Andrés que no se levantó á tiempo.

Lcea ¡Ja, jay!... ¿que no se levantó? No es eso,

Pedro, no seas infiliz...

Pedro ¿Pos qué va á ser?

Loba (con misterio.) Sin que sea mermuración,

¿quiés que te diga un pensar que me anda escarbando por el magín hace días?

Pedro ¿Qué es ello?

Loba (cou mayor misterio.) Que en esa casa hay ma-

rejá, Pedro

Pedro ¿Por qué lo barruntas?

Lola Porque veo de largo. Mejor que naide sabes

que Andrés de mozo era firme en la mar y duro en el trabajo, pero en tierra alegre y f estero como una pandereta.

Pedro Así era.

LoB\ Se casó con Rosa }'■ el primer año, pida usté

gloria; pero aluego vino Esteban que había sío novio de Rosa antes que Andrés, y que al dejarla embarcó en la goleta Adriana con rumbo á mares de altura; y dende que Este- hi\u vino...

Pedro. (interrumpiéndola furioso.) ¿Qué vas á decir?

Loba ¡Hijo, por Dios!... lo que se ve claro. ¡Será ú

49

no será... quién lo sabe!... Pero no inoras que dende que Esteban retornó, que se fu«^ amortiguando en Andrés el contento, com(» la luz en torcida que se requema, y dende entonces, eche usté en ese hombre cara hos- ca, y descuidar el trabajo, y mirar de través, y un callar que da mala espina...

Pedro ¿Pero qué quiés decir, mala lengua? ¿crees

que Rosa y Esteban?...

Loba (con fingido asombro.) ¡ Yo que voy creer!...

iquién piensa semejante cosa!... Ahora, que las mujeres, siempre semos mujeres...

PfiDRO Pus ten cudiao con la lengua, Loba, porque

como se te vaya y mermures...

Loba ¿Quiés callar?. . ¡Yo! ¿yo de Andrés y Rosa?...

¡Lifernarlos yo!... que los quiero tanto... ;paece que no me conoces!

Pedro Pos por eso.

Loba Quita, quita... ¡ni una mención siquiera!...

(¡Ahí dejo el hueso!...) Adiós, Pedro... y ya me conoces... ¡ni esto! .. quita, quita, (vase

por el arco haciendo protestas exageradas de silencio.)

Pedro ¡Anda con Dios!... ¡En buena ley, no tié Nuestro Señor por donde agarrarle el áni- ma!... Ahora, que en picardías de tierra más avisa que yo lo es; y también ha repa- rado en el cambiazo de acá; no era yo sólo Y sospecha si dende que vino Esteban, An- drés recela y Rosa no es la mesma... ¡Pos yo también, ea!... Yo también sospechaba...

¡Mala peste! (volviéndose hacia la casa.) ¡Cali",

Rosa sale!... ¡Si yo m'atreviera!... Tendere- mos la ré, á ver qué se saca, (se sienta.)

ESCENA VIII

TÍO PEDRO y ROSA. Rosa sale de la casa y coloca, ante el banco

<ie la puerta, una mesita pequeiia de pino y luego sobre ella un tazón

úe café y medio pan. Todo esto lo hace durante las primeras frases

del diálogo

Ros\ Pedro

¿Quiere usté desayunar, tío Pedro*/ Sirva de provecho. ¿Y Andrés?

20 ~

Aguárdelo

un instante

Rosa Ahora sale á ello.

Pedro Oye, Rosa.

Rosa ¿Qiié manda usté?

Pedro (Titubeando.) Mujer, quería yo decirte una cosa que ..

Rosa ¿Qué quería usté?

Pedro i Abarte.) (¿Por dónde escomenzaría yo?...)

(Alto.) Mira, hija, es más decirte un pen- car mío, ¿sabes?... y asina Dios no me asista si no es del puro afeuto que vos tengo.

Rosa ¿Y qué es ello?... sepamos. .

Pedro Rosa, ¿qué agunía tiene Andrés?

Rosa (ron extraneza.) ¿Agonía?... Ninguna que yo

sepa. Bueno de salú lo está.

Pedro Eso bien se ve. Yo me refería á... ¿cómo te

diría yo?... A garambainas de acá adentro... Algún recelillo entre vusotros... cualisquier desaven eucia.

Rosa (Riéndose.) ¿Quiere usté callar?... ¡ni por soña-

ción! ¿Qué )e falta á Andrés? Mi amor y mi cuidao le rodean.

Pedro Siempre creí que le querías; que está bueno,

y andan con no mal viento sus negocios, lo reparé así mesmo, es verdad; pero también reparo que Andrés era decidor y calla; ale- gre y dobló el morro. Traba jaor, lo sabes^ como pocos lo fué siempre; y ahí tiés la bar- ca sujeta á la amarra, sola y triste, cabecean- do en la mar, como en dudas de que su pa- trón sea feliz... ¿Qué es ello? ¡Ello es algo, Rosa!

Rosa (cou ironía.) ¿Será que quiere usté á Andrés

más que yo, y ve el querer de usté lo que no ve el mío?

Pedro ¡Por Dios, hija, no te enfades con el agüelo!... Más que yo debes querer á Andrés, y más le querrás de seguro, ¡^ero yo le quiero mucho, mucho!... Tanto, que pa no moles- tarte más, ahí va de una vez por qué te ha- blo 3^ cómo le quiero. De rapaz perdí á los míos, y de allí pa acá, solo viví en el mun- do, pf gao al carel de la barca como el muer- ^^0 á la quilla. Sin quereres estaba, cuan- do rebulló Andrés á mi lao. Era un arrapie-

Í21

zo sanóte de alma y cuerpo, con pecho duro y brazo firme. Li tomé apego. A mi lao ere ció. Yo l'he enseñao qué viento es el que tum- ba y qué ola es la que anega; cómo se gobier- na y cómo se reza cuando rebrama esa furia arreando sus arañazos. Le di mi cencia de mar y con ella mi alma también. Hemos pasao juntos muchas fatigas sobre esas olas, y cuando dos corazones ee aj untan sobre cuatro tablas, se alumbran con los mesmos relámpagos, temen la mesma muerte y se unen en la mesma oración, ¡la amista, se agarra en duro! Los que no tienen segu- ro á su alrededor, buscan lo firme aqní den- tro. (Golpeándose el pecho.) La mar da esto.^ quereres. ¡Carcula cómo querré yo á An- drés!... ¿Como á un hijo? .. No si así, por- qué nunca los tuve. Pero si querer su bien más que el mío y su vida más que la mía, y anhelar por su contento es querer como mi padre, asina le quiero. Y como su padre, te lo pide este pobre agüelo: mira por su bien, Rosa. ¡Mira por su bien! eso te pido; ¡ná más!

Ros.A Siempre lo hice.

Pedro Ya lo sé, pero...

KosA ¡Chist! (imponiéndole silencio.) Calle usté. An-

drés «ale. (Pedro se aparta de Rosa, que dice con

recelo y temor, aparte.) (¿Sospechará este viejo?)

ESCENA IX

IXICHOS y ANDRÉS. Sale de la casa.- Andrés es un pescador joven de agradable aspecto y noble semblante

And . ¿De qué se platica?

Pedro ¡Hola, Andrés!

KosA El tío Pedro, que te quisiera ver siempre

navegando. (Andrés se sienta y comienTia á tomar el café.) Pedro (sentándose en el banco al lado de Andrés apoya los

codos sobre las rodillas y fuma) Es que la Varadu-

n

H09A

Pedro^

And.

Pedro

ASD. ''*FDRO

Rusa And.

iM va siendo larga. Llevamos tres días en- callaos y ya me caneo... ¡mala peste! justé no sabe vivir fuera del agua! Alia, la verdá, del mar me gusta too, y de l.i tierra no me gusta más que el vino. Se conoce que es que he nació pa el liquido. Pos aguarde usté, que si al medio día sopla el mistral, largaremos trapo y calaremos en la punta e Piñones. Pa allá fueron los de tío Martín. ÍjCS doblaremos la altura y pué que algo se traiga pescando hasta la noche. ¡Qué yo!... jMu ansiosos son! ¿Quiés algo? Voy á mis quehaceres.

Anda y tragina. (Vase Rosa ála casa.)

ESCENA X

TÍO PEDRO y ANDRÉS. Al quedar solos hay un momeuto de pansa- Andrés preocupado. El tío Pedro le observa y hace A hurtadillas ges- tos de disgusto. Al mirarle Andrés queda muy serio

And,

Pedro .\nd.

í*EDRO

And. Pedro And. ]*edro

And. J'kdro

(Rompiendo el silencio enojoso y como quien habla sin

saber lo que dice.) ¡Ya Saldremos, hombre!... ¡No tenga usté ceño! (;Ceño?... ¡Ceño tú!

(Con fingida extrañcza.) ¿YoV... ¿Y por qué iba

á tenerlo?

¡Qué yo! sabrás. Algún mal negocio te tié á agarrao á la madriguera, André«. Ninguno.

No es verdad, ¡ea! (ron energía.) f^Que no?

x\o, señor, ¿por qué no himos de ir claros y pecho á pecho? ^jQué ti pasa? ;,A mí?

A tí. has cambiao, Andrés. Como cuando se mira pal fondo con mar bella se ve la arena, siempre que he mirao pa te he vis- to en aciones y palabras hasta las raíces del pensar. Ahora miro y veo. Está el agua turbia. Hay mar de fondo, no me lo nie- gues.

And. Se engaña usté.

Pedro Se engañará el que no sepa mirar á lo alto y á lo hondo; el que no sea marinero. Yo

no me engaño. (Momento de pausa. Andrés no contesta.) ¿Callas?... ¡Algo hay! (Acercándose á Andrés y cogiéndole farinosamente la mano.) An- drés, haz rumbo acá y suelta la>^ire al abrigo de este peñaeco hecho á timporales. (Golpeán- dose el pecho.)

And, (con resolución.) Pos SÍ, tío Pedro, lleva usté

lazón. Usté tié derecho á saber too lo que me alegre ú lo que me inquiete...

Pedro Too. ¿Qué es ello?

And. (Levantándose ) ¿Víno Esteban?

Pedro Ha vinio y en la taberna está.

•And. Pos bien: ese es el que me tié en tierra.

Pedro fcon asombro. > ¿Esteban?

And. el

Pedro ¿Por qué?

And. ¡Qué yo! .. Inquietudes, escrúpulos, rece-

los, ná al remate...

Pedro Más claro, Andrés.

And. Pos más que eso. Como usté sabe, Este-

ban estuvo pa casarse con Rosa antes de ser máa. Cuando Esteban volvió sin hogar y sin amparo, me paeció de hombre tenderle la mano borrando lo pasao. Luego le vi en mi barca, y aquella cara recelosa delante de la mía, y aquellos ojo?, que han codiciao el bien que tengo, siempre esquivando mis iDÍradas francas, me han puesto pena en el corazón primero, receles luego, repulsión ahora. No por qué me inquieta su com- pañía. Y he reñexionao, y más cuasi que á él temo al murmurar de la gente. ¿Qué pensarán de mi acción generosa? ¿Paecerá bondáá todos la que tuve?... ¡Qué yo! Quise después hablarle, pa que buscase otra barca. Me dio reparo. ¿Creerá él que le temo?... ¿se lo figurarán los demás?... No lo sé. Y con este recelar no vivo en sosiego. Ni quiero irme á la mar donde he de tener- lo al lao, ni quiero estar en tierra donde no lo veo.

- 24 ^

Pedro ¿Keoestóo? And . Too,

Pedro c;TÓO? (Con insistencia suspicaz.)

And. ¿Qué quiere usté decir? ¡Ah! (como compren-

diendo el móvil de la insistencia.) EsO eS tÓO. De

Rosa estoy seguro. Ya sabe usté cóqio la quiero. Ella es mi vida. El que quisiera quitármela con la suya pagaría... No hable- mos de eso. De Rosa estoy seguro.

Pedro V es de justicia estarlo. Po.s en lo referente

á Esteban, si ese es tu pío, arrúmbalo á un lao, que Dios le provea y ande él su cami- no... ¿Que ti da reparo decírselo?... Pos déja- me el encargo. ¿Quiés que yo se lo diga?

And. Por ahora no. Aguarde usté. Si acaso, ya

hablaremos.

Pedro mandas.

And. f^osande á tumbarse un rato y alas doce

aquí. Yo me voy ai astillero, que he de ver al tío Menegildo.

Pedro Pos anda con Dios }'• hasta luego, y tran- quelidá.

And. ¡Adiós!

Pedro (Marchándose. -Aparte.) (¿Se quedará con algo á

bordo?— ¡Estaré al pairo!) (Vase por el arco.)

ESCENA XI

ANDRÉS

And. (ai \cv<o .solc, con amarga ironía ) ¡De RoSa estov

seguro... de Rosa CvStoy seguro! ¡No, no lo es- toy! ¡Que engañe s. tóos, bueno! paece que, engañando á los demás, algo se le pega al alma del engaño y se siente alivio. Pero ¿en- gañarme yo?... ¡Vergüenza se me hace! ¡Es bajeza y cobardía! ¡Andrés, rumbo á la ver- dá, y si en ella está la muerte, venga pronto! ¡Vale más morir, que esta vida que llevo de dudas y tormentos! Los he visto mirarse con miras como relámpagos... y de ehos s^lió el rayo que mató mi alegría. ¡Esteban me ha- bla menos de lo preciso! ¡Rosa más que nun-

_ !25

ca, y es que temen los dos: uno á su ma- nera! ¿Me engañaré?... ¡Ojalá!.. ¡Pronto he de saberlo!... ¡quizá ahora mismo!... ¡Si no me engaño! .. ¡¡ay de ellos.'! (Llamando.) ¡Rosa!

ESCENA XII

ANDRÉS y ROSA, de la casa

Rosa (saiieudo.) ¡Andrés!

And. Me voy con el bote al astillero.

Rosa ¿Te vas?... pues si te llegas al mercao tráeme

flores. And. Te las* traeré. Pa medio día tenme arreglaos

los avíos. Rosa ¿Sales á la mar?

And. Por desagraviar al tío Pedro.

Rosa ¿Y tardarás mucho ahora?

And. Poco. Hasta luego. (Vase por la escalerilla del

acantilado.) Rosa ¡Adiós! (sube ai alcantllado para verle marchar.)

ESCENA XIII

ROSA y ESTEBAN

EsT. (Sale de la taberna cautelosamente y se acerca ala pa-

red del acantilado, ocultándose tras ella á los pies de

Rosa.) ¡Rosa!

Rosa (casi sin volvería cabeza y con voz temerosa.) ¡Es-

pera á que se vaya!... (a Andrés.) ¡Adiós!

EsT. ¡Rosa!

Rosa ¡Aguarda!... ¡Ya rema! .. ¡Ya se aleja!... (salu-

dando con la mano a Andrés.) ¡ Adiós!... (Bajando del acantilado.) ¡Ya Se fué!

EsT, (sujetándola amorosamente las manos.) ¡Rosa, Rosa

mía! Rosa (<on acento desfallecido.) ¡Ay, Esteban!... Tenía

ansia de verte, de hablarte... Mañana, esta noche, pronto, en seguida .. llévame, lléva- me de aquí, Estei)an...

- 26

EsT. ¡Cuando quieras!

Rosa ¡No puedo, no puedo más!

EsT. Que algún día seas pa solo es lo que me

hace alentar. Ya lo sabes tú. ¡ Vamonos le- jos, Rosa!

Rosa Al fin del mundo. Solos con nuestro cariño.

Aquí me angustian el sobresalto y la in- quietud... ¡Andrés sospecha!

EsT. me importa, (con frío desprecio.)

Rosa ¡Ay, E^^teban! ¿por qué no te esperaría yo?

EsT. ¡Porque las mujeres no sabéis de eso!

Rosa ¿Por qué has venido?

EsT. , Porque tenía que volver! ¡Porque quise ver

si encontraba mi cariño donde le había de- jao: en tu alma!

R SA ¡Y aquí estaba todo entero! ¡Dormido, pero

creciendo en su sueño! Más grande lo has despertao de lo que piensas.

HJsT. ^; Mucho, Rosa mía?

Rosa Como que á nada teme, ya lo ves; ni á la des-

honra ni á la muerte.

KsT. Así tenía que ser para llenar mi pecho hon-

do como el mar y negro como la noche. Vacío de tu amor en estos dos años, solo han anidao aquí penas amargas. Cuando supe que eras de Andrés, odios 3^ venganzas le llenaron. Andrés era mi pesadilla. Siem- pre le aborrecí, ya lo sabes tú. Desde chico empecé á envidiar su suertg. Mientras la iiiiseria me retorcía entre sus garras, á él le colmaba la fortuna. El bien que yo busqué, él lo encontró. La mujer que yo quise, para él ha sido. Yo, pobre y solo, huía del pue- blo, que era huir del hambre; él, rico y har- to, se quedaba en tus brazos, que fueron míos. Mira te si querré, cuando tu cariño todo lo satisface en de un golpe: amor y venganza.

R'JSA ¡Calla, Esteban!

P.ST. (Con creciente cxaltíición.) |No quiero! ¡Así es!...

¡Mira qué me importará que él se retuerza de rabia y de celos, cuando al arrancarte de sus brazos, no bi te arranco porque vas á ser mi bien, ó porque eres el suyo!

^ w)7

Rosa ¡Me das miedo!...

EsT. ¡Perdona, Rosa mía! ¡Es el amor que me

trastorna! Rosa ¡Pos hay momentos que más paece odio

que te ciega!...

ESCENA XIV

DICHOS y ANDRÉS

And. (Aparece por la escalerilla del acantilado; baja caute-

losamente, manifestando en su expresión una feroz alegría. Arrimado á la pared llega hasta el arco don- de se oculta y queda allí escuchando.) ¡Eilos! ¡Por

fin!... Rosa ¡Esteban!...

EsT. ¿Darías la vida por mí?

Rosa Por solo, ya lo sabes.

EsT. Vamonos pronto.

Rosa Cuando quieras...

EsT. Esta noche, apenas duerma Andrés, sal ai

acantilao. Rosa No faltaré... Nunca falto. Y ahora, vete,

vete por Dios. EsT. ¡Adiós, Rosa mía!

Rosa ¡Adiós, mi Esteban!... Hasta luego, (vase Eosa

á la casa; se vuelve desde la puerta á mirar á Esteban. Este sonríe y va á marcharse, encontrándose con An- drés, que ha salido sigilosamente por el arco y espera este momento para detenerle.)

EsT. (ai volverse y ver á Andrés queda aterrado.) ¡¡El!!...

(Con espanto.) ¿TÚ?...

And. (imponiéndole silencio.) ¡Ni Una VOz!... ¡Ni UU

grito!

EsT. ¡Es verdad! (saca la navaja con ira feroz.) Calle-

mos nosotros. Que hable el odio.

And. Tampoco ahora. de prisas. Os he oído.

la verdá.

EsT. (Con resolución.) ¡Mejor!

And. Pocas palabras. Dentro de un rato los dos

solos nos iremos á la mar en mi barca. Esa

"¿S

mujer es tuya. Si vuelves tú, vienes por ella. Si vuelvo yo y te dejo en el fondo de la mar, como me llamo Andrés que iré á llevártela.

EST. Pues basta. (Guarv^a el cuchillo en la íaja.)

And. a las doce aquí.

FST. A(|UÍ á las doce. (Vase por la calle de la derecha )

And. ¡Qué amarga pero qué hermosa es la ver-

dal... |Ya respiro!... (Se sienta en el banco de la puerta de su casa.)

ESCENA XV

ANDRÉS y ROSA, de la casa

Rosa (sorprendida.) ¿Tú?... ¿TÚ, tan pronto?

And. (Aparentando indifercucia.) Volví de la meta del

camino.

Rosa (Fijándose en él ) ¿Te pupistc malo? ¿Te sientes

enfermo, Andrés? And. Nunca estuve mejor ni más contento, (xra-

.taudo de fingir alegría.)

Rosa (sentándose á su lado.) ¡Ay, no, no es verdad!

jNo qué noto en tus palabras!... ¡Estás frío como la nieve!

And. Pues tengo fuego en el ánima.

Rosa (Asustada.) ¿Qué dices?

And. No te asustes. Es el de tu amor, Rosa.

Rosa ¡Qué loco eres! ¡Me has asustado!... Pero á

te pasa algo.

And. Oye, Ro.-a, ven acá... (Atraj-éndoia.) ¿Me quie-

res mucho?

Rosa ¡Qué preguntas!... ¡Pero suelta; me haces

daño en las manos!

And. ¿Te duele mi cariño?

Rosa Tus dedos que me atenazan.

And. Oye... ¿sabes en qué venía pensando mien-

tras bogaba hacia casa sobre la mar quieta?

Rosa f';Qi.ié pensabas?

And. En los días primeros de nuestro cariño; ¿te

acuerdas, Rosa?

Rosa ¿Quién olvida eso?

"1^

And. ¿y te acuerdas de aquella canción que me

enseñó un marinero y que yo te cantaba por las noches al pie de tu ventana? Yo sólo la sabía en el pueblo, y pa sola la canté siempre.

Rosa Nunca la olvidaré.

And. Luego todos la aprendieron, y ahora cuan-

do la cantan la llaman la canción de An- drés. [Qué alegría me da el oiría! Ella me recuerda las noches de luna, las flores de tu ventana, los juramentos de tu boca...

Música

Rosa ¡Andrés, por Dios bendito,

calla un momento, calla! Como la miel son dulces, muy dulces tus palabras, ¡ay! pero son terribles tus ardientes mirada?, que como dos puñales el pecho me desgarran.

And. ¿Qué es lo que dices, Rosa?

Calla, tontuela, calla; deja que la recuerde para alegrar el alma. La de los dulces días, la de las noches clanis, la hermosa, la hermosísima canción de mi esperanza.

Ya sabes que yo siempre disfruto recordándola.

Rosa ¡Andrés, por Dios bendito!

And. ¡Calla, tontuela, callal

(Queda Rosa como anonadada y. cauta Andrés.)

No importa que á la estrella cubra la nube,

- 30

que al fin la nube pasa,

la estrella luce. No importa que á las peñas

el mar azote, que al fin entre las rocas

el mar se rompe.

No importan las desgracias

ni los tormentos, á los hombres de temple,

si saben serlo; que más que las estrellas

brilla su honor, y es firme como roca

su corazón.

Ya ves, Rosa mía, qué bien la recuerdo. Rosa ¡Andrés, por Dios, cállate!

And. (Con súbito arranque )

¡Silencio! ¡Silencio!

(volviendo á la caución.)

Canción de la esperanza, me mantienes contra las iras locas del mar rugiente; contra los duros golpes del mundo infame; contra los desengaños y los pesares.

Al fin la nube pasa,

la estrella brilla, y en las rocas se rompe

la mar bravia. Y aun más que las estrellas

brilla mi amor, y es firme como roca

mi corazón.

ni

A dúo

Rosa

And.

¡Andrés, por Dios bendito ¡no me atormente?, calla: Como la miel son dulces, muy dulces tus palabras, ¡ayl pero son terribles tus ardientes miradas, que como dos puñales el pecho me desgarran. ¡No te atormentes, Kosa! ¡Calla, tontuela, calla! Ya ves que la recuerdo l^ara alegrar el alma. La de los dulces días, la de las noches claras, la hermosa, la hermosísima canción de la esperanza.

Rosa ¡Andrés, por Dios bendito!

¡No más, no más, por Dio.-! And. Aquí se estrellan, Rosa,

la infamia y la traición.

(Golpeándose el pecho.)

¡En este pecho honrado y en este corazón!

A dúo

I^osA i ¡Andrés, por Dios bendito'

) ¡No más, no más, por Dios!

And. j ¡En este pecho honrado

I y en este corazón !

(ai terminar el número, quédanse los dos sombríos y mirándose fijamente. Momentos de silencio trágico Ha ido oscureciéndose el cielo. Soplan ráfagas de aire hu racanado.)

ó"! ~

ESCENA XVI

DICHOS y ESTEBAN, por la calle de la derecha

Hablado

Rosa (Aterrada ante el aspecto del cielo.) ¡JeSÚs! ¡CÓmO

se nubló el cielo! And. Ya ves qué poco dura la bonanza, Rosa.

KsT. (Apareciendo con las redes al hombro. Se detiene al

verlos y habla secamente y desde lejos.) ¡Ac)UÍ eS-

toy, Andrés!... Rosa (Asustada.) ¡Esteban!

And . (sonriendo sarcástieamente.) PaCCC que le trae el

huracán, ¿verdá? EsT. Cuando quieras.

And . Puntual eres.

EsT. A me paeció que era tardp.

And. Tiempo queda.

Rosa ¿Pero dónde vais?

And. ¡A la mar!

Rosa (Aterrada.) ¿A la mar? ¡Qué locura!... ¡Salir

como se puso el tiempo! líST. ¡La mar está lisa como un plato!

And . Lo de siempre... El viento Sur, mucho ruido

y luego ná. (a Esteban) Desamarra la barca.

(Esteban sube al acantilado y desamarra.)

Rosa ¡Pero^ Dics mío! Andrés, ¿estás en tu juicio?

¿al mar con este viento? No desamarres, Es- teban.

And. Desamarra.

Rosa (sujetándole.) ¡Por Dios, Andrés!

And. (Rechazándola.) Quita.

Rosa ¿Pero qué es esto? ¿estás loco?

And. ¡Loco estuve! Ya no... ¿Qué es esa furia pa

la que aquí siento, Rosa? (La rechaza vio- lentamente. A Esteban.) Desamarra y espera. (Entra en la casa )

Rosa (En el colmo del terror.) ¡Cielo sautol... ¡Este-

ban!... ¿qué es esto?

EsT. (Acercándose á ella y en voz baja y con acento duro )

¡Que lo sabe too!

33 ~

Rosa

(ÍST.

Rosa

EST.

And.

Rosa And.

EsT. Rosa

¡Jesúsl ¿qué dices?... ¡que lo sabe!... ¡Dios

mío!... (Loca de espanto.)

Volverá uno de ios dos. ¡Si vuelve él, allí te

espero! (señalando el mar.)

¡^Jo... no, Virgen santa! (Oprimiéudose de terror

y amargura la cabeza entre sns manos crispadas.) ¡No,

no salís! ¡Yo quiero morir!... ¡Yo quiero morir, yo!... ¡¡yo sola!!

¡Silencio! (Vase al acantilado.)

(Saliendo, á Esteban.) VamOS. (a1 dirigirse al acanti- lado, Rosa lo detiene con desesperados esfuerzos.)

¡No, Andrés, no! ¡Para la muerte!

¡Quita, mujer! (La empnja para rechazarla con tal violencia, que Rosa cae en tierra, llorando con amargu- ra. Andrés sube luego al acantilado.) Para tí, la vida

que es el tormento! ¡Para nosotros, la borras- ca que hace lo que hizo tu amor: nos junta y nos llama para aniquilarnos!... (a Esteban.) ¡A la mar!

¡Vamos' (Desaparecen resueltamente y presurosos por el acantilado.)

(Con horrible desesperación se levanta, sube al acanti- 'tilado y los llama con angustiosas voces, lívida, y des- greñada al viento su cabellera negra.) ¡No, nO, DioS

mío! ¡Virgen Santa!... ¡Andrés, Andrés! ¡So- corro! ¡Ven, AndréF, ven!

ESCENA XVIÍ

ROSA y el TÍO PEDRO

Pedro

Rosa

PíD

RO

Rosa Pedro Rosa Pedro

(Sale corriendo por el arco, atraído por las voces de Rosa ) ¡Rosal ¡Rosa! ¿Qué es eso? (sube presuroso al acantilado ) (Con acento de trágica amargura.) ¡ElloS... Se Van...

se van... ¡por allí... por allí, tío Pedro!... ¡Ellos!... ¿Andrés y Esteban? ¡Solos! ¿Dónde van, Rosa?

(Con voz desfallecida ) [A la mueitc! ¡Santo Dios! (En el colmo del espanto.)

¡Ala muerte!

(Rechazando ferozmente á Rosa.) ¡Miserable! (Rosa baja del acantilado y cae d(- rodillas llorando sin con-

- 34 ^

suelo ante la imagen de la Virgen El tío Pedro desde el acantilado se pone las manos en bocina ante la boca y los llama desesperadamente con roncas voces. ' a orquesta preludia con amargo dejo el motivo de la canción. Sigue rugiendo el huracán y se acentúa la

negruVii del cielo) ¡Audrés... Andrés!... ¡Hijo mío!... j Vuelve!... ¡Ven... ¡por mí! ¡Por siquiera! ¡André?, Andrés, Andrés!

MUTACIÓN

CUADRO SEGUNDO

ESCENA XVni

ANDRÉS y ESTEBAN

Oscurécese por completo la escena. Densas nubes y oscuras gasas la ocultan á la vista del públrco. Sigue la orquesta con el número del temporal. Se va iluminando poco á poco la escena á través de las ga sas, mientras continúa el interés musical, hasta que se va vislumbran- do la barca de Andrés con la vela tendida al viento, que la azota con furia. Aparece, al fin, la barca, con mayor precisión, pero siempre o(»mo entrevista en un sueño. Andrés y Esteban, faca cu mano, se persiguen y luchan

SVlúsica

And. (Con acento desesperado.) ¡Ladrón, ladrón!

KsT ¡Andrés!

And [Del corazón vov á arrancártela!

E-T. (Esquivando un golpe.) ¡Prueba!

/\ND. ¡Ladrón, más que ladrón!

IjOS dos (Con voz terrible.) ¡Ah! (Empiezan á luchar á brazo I)artido. Oscurécese la escena si\bitamente. Bórrase la visión por completo. Sigue la música.)

MUTACIÓN

35

CUADRO TERCERO

La misma decoración del primer cuadro. Está cayendo la tarde. Con- tinúa el temporal.

ESCENA XIX

PEDRO, ROSA, el TÍO MARTIN, CARUNCHO, TOMAS, la VIEJA, MARINEROS, hombres y mujeres del pueblo. Sigue la música Al ha- cerse la mutación debe aparecer un cuadro pintoresco é interesante. La gente subida en el acantilado y asomada á las ventanas mira hacia el mar. El TÍO PEDRO, en el acantilado y en sitio muy visible. ROSA, arrodillada á los pies de la Virgen, en actitud de fervorosa siiplica

música

Voces ¡La penúltima! ¿Cnála es? ¿Cuála?

Eos A ;Cuál es, tío Pedro?

Tedro Miala, si quieres. La del tío Martin.

Rosa (¡No volverán!)

Voces ;La del tío Martín! [La del tío Martín!

Pedro . A. visad á la viejecica, que ya estará más

muerta que viva.

KosA (¿Por qué no me habré muerto?) (Entran aigu-

nos en casa del tío Martín.)

Pedro (¡Y esos sin volver! ¡Pa que no vuelven!

(Por Rosa.) ¡Ah, perra!) (Mirando hacia el mar.)

¡Hala, Martín, hala! ¡Tú si vuelves! Voces ¡Tío Martín! ¡Tío Martín! (se ve ei palo de la

barca que llega. Animación extraordinaria. Sale de la casa la viejecita sostenida por varios hombres.)

Pedro (a la viejecita.) ¡Por aquí! ¡Por aquí, abuelical

i están ahí tóos! (Desembarcan tío Martín, Caran- cho, Tomás y otros )

Mar. (Arrojándose loco de alegría en brazos de la vieja y co-

miéndosela á besos ) ¡Mare, marel Aquí estamos toos. No llore usté más. ¡Si Dios es más bue- no!. .

Voces ¡Viva Martín, viva Martín! (oran buiucio, Feíi-

-^ 36 -

licitaciones, abrazos. Martín entra con su madre en su casa.)

Pedro ¡Silenciol

Rosa (Acercándose á él.) ¡TÍO Pedro!

Pedro lOid! Ya lo echaba de menos. ¡Ya viene!

¡Bendito sea! ¡El Cristo de los náufragos! En procesión le traen. ¡Pa que amanse las olas! ¡Pa juzgar á los vivos y á los muertos! (Mi- rando á Rosa.) ¡Descubrirse, hijos míos! ¡Arro- dillarse, hijas raías! Es como Dios que llega.

Y mientras se ha oido un Coro interno que canta:)

Cofvo ¡Señor y Padre nuestro!

¡Dios de los pobres náufragos! Proteje sus vidas.

¡Sálvalos! De las hirvientes olas, del viento huracanado, ¡sálvalos, Padre nuestro!

¡Sálvalos!

(Va entrando en escena la procesión. El Cristo aparece en humildes andas. Hombres y mujeres con faroles en- cendidos le preceden y siguen.)

Coro ¡Señor y Padre nuestro!

[Dios de los pobres náufragos!

¡Sálvalos! ¡Padre nuestro! ¡Sálvalos! Pedro ¡Callad un instante!

¡La barca de Andrés! Rosa ¡Oh! ¡Gracias, Dios mío!

Pedro ¡Miradla, ella és!

(Cuadro: agrupándose todos para ver la barca.)

¡No hay duda! ¡Yavibne la barca de Andrés!

(Con A-oz siniestra.)

¡Mas solo en la barca ñ un hombre se ve! Rosa (¡Jesús! ¡Virgen santa!)

¡Tío Pedro! ¿Es Andrés?

Pedro (Ansiosamente )

¡No puedo toavía decirte quién es! ¡Aguarda! ¡Dios santo! ¡Esteban! Rosa ¡Jesús!

Pedro

37

(cuadro. Todos aterrados. Silencio angustioso. Llega la barca. El tío Pedro mirando á Rosa, dice aparte con entonación sombría:)

(¡Las olas no han sío más malas que tul)

Eht.

EiOSA EST.

Rosa

Pedro Rosa

Pedro

EST.

Pedro

EST. Ro3A

1'edro

Rosa Pedro

(Desembarca Esteban, )

iRosa, Rosa! ffio Pedrol lEstebanl ¿Y mi Andrés? (sombrío.) Lo barrieron las olas. ¡Rogad á Dios por él! ¡Dios santo!

(Empieza el Coro á marcharse cantando la plegaria.)

[Miserables!

(cayendo de rodillas.)

¡Rogad á Dios por él!

(Desfila la procesión en medio de una infinita angustia.) (<on voz reconcentrada á Esteban que permanece

como clavado en el suelo ) Le has deíao en el

mar...

jTio Pedro!

¡Pero Dios me ha dejao en tierra pa ven- garle!...

¡Ha perdió usté el juicio! (f.I tío Psdro le mira despreciativamente y va hacia Rosa.) (incorporándose.) ¡Tío Pedro!...

(sujetándola.) ¡No! Aí^í, así: de rodillas. Así deben estar los reos ante los jueces, y ya tienes dos: Dios allá, y aquí yo... ¡De rodi- llas, de rodillae! ¡Tío Pedro, tío Pedro!

¡Miserable, miserable! (Con voz muy expresiva y muy reconcentrada y haciendo para que nadie los vea. Sigue la procesión desfilando. Y sigue rugiendo el tem- poral. Y cae el telón lentamente.)

FIN DEL ACTO PEDIER0

lSÍ@i«,v^^^»

!ÍúmMw^

ACTO SEGUNDO

La escena representa la meseta de una carretera que bordea el mar. A la izquierda, en los primeros términos, una sidrería ó merende- ro,cuya amplia puerta, practicable, está cubierta por una gran pa- rra. Debajo de ésta, vense varias mesas toscas, rodeadas de tabure- tes y sillas de madera. A la derecha enormes castaños que con. sus anchas copas ofrecen sombra y prestan amenidad al lugar. Al fondo, verdes montañas bañadas por aguas del Cantábrico, cierran el cuadro. A lo lejos, en una de las riberas, se divisa un pueble- cilio. El acto principia en la tarde de un dia de fiesta. El sol po- niente, dora con sus reflejos la alegre campiña y el mar azul y tranquilo.

ESCENA PRIMERA

Tío MARTÍN, TÍO BOTALÓ.N, MENEGILDO, FALUCHO y CORO. Al levantarse el telón aparecen en escena, sentados alrededor de una mesa tosca, en la que hay vasos para cerveza- y una gran jarra, el Tío Martín, Botalón, Menegildo y Falucho (hombres de edad los cuatro). Juegan á las cartas. Grupos de Mozos y Mozas cruzan la escena bulli- ciosamente, dirigiéndose al campo de una romería que se supone j.ró- ximo Oyese, algo lejano, el estrépito de los cohetes y repicar de campanas

Música

Coi<<) (Sale un primer grupo de Mozas y Mozos que cantan )

¡Allá voy! I ^''"' á la fiesta de hoyl

•Allá vov' * ^^larineros ( ,

'^^^^ '°>- ) Mariaeras I ^^^^^^

- 40 -

i^"^ voy, } llZtZ I «°-d

á la fiesta de hoy!

Canten las muchachap,

que hoy es día

de cantar.

Bailen las muchachas

que hoy es día

de bailar. (Se van corriendo.) COFO (Sale otro grupo.)

Suenen la gaita y el tamboril; ¡con loco estrépito, más cada vez! ¡Ay, cuanto gozo de verte así, marineruco ^ marineruca S de mi querer! Romero mío ( Romera mía ( hoy que es buena la romería. Vamos allá! ¡Viva la Virgen del Castañar!

(Se van todos por la izquierda corriendo.)

ESCENA ir

DICHOS menos el CORO

Hablado

Mar . (por el Coro que se va.) jirse enhoramala! [Vaya

una nube! BoT. ¡iVíenuo estropicio van á armar esos en la

romería! Men. ¡Como que va lo más bullanguero del

])ueblo! Fal. ¡Milagro si no arman zafarrancho!

Mar. ¡Tira un trunfo, Menegildo!

41 - ^

MeN. (Qiic juega con él.) ¡Ahí Va! (Tira una carta.) Esta

tarde embarcamos la cerveza á costa de es-

f jóvenes. Fal. ¡ü io otro!

Mar . Como toos los domingos.

Bor. (Que juega con Falucho.) Ya lo VeremOS... (Echan-

do una carta ) qiie mira lo que ha venido por íiarlovento.

Mar. i Hayos! ¡El siete!

Mkn. Pero, ¡repara lo que asoma de estribor! (Echa

con ímpetu otra carta.)

BoT. ¡El caballo! ¡La coz pa ese!

Mar. ¡Baza pa nOSOtrosI (Recogiendo las cartas.) Pa-

cencia y barajar, ami^^os! A ti te toca, Me-

neglldo (Dándole la baraja para que la remueva.) Box. (a Falucho.) ¡Echa lastre, ! (Falucho nena ios

vasos ) Y apropósito, siñores, por hablar de algo. ¿Ya sabréis lo que se rezonguea de boca en boca po el pueblo?

Fal. ¿Qué es ello?

Box. Pos que Esteban se casa con la Rosa.

Men. ¿La viuda de Andrés?

Box. La meáUJa... El cinco de oros... (Tirando una

carta.)

Fal . ¡Endinas mujeres! ¡Poco luto le ha llevao!

(Tira carta ) El siete.

Men. ün año escaso. Baza pa nosotros.

Box. ^;Y sus acordáis del día que se ahogó el po-

bre Andrés? (Uccogiendo baza )

Mar. ¡Rayos! ¡No me sepué olvidar! ¡Valiente día!

Antes del amanecer salí yo con mis barcas, y allá pal filo de las once, recuerdo que nos largó el Sur les primeros trallazos; el cielo :-e puso en un aman, negro como la tinta, y allá va mar gruesa á los dos menutos. Tu- vimos que arriar; silbaba el viento en la jarcia cumo demonios coronaos, y vengan truenos y centellas por arriba, y montañas de espuma por abajo. En esto me veo á dos- cientas brazas la barca de Andrés perdía casi. La tripulaban él y Esteban. Los tapó un golpe de mar, hizo la barca una guiña- da y los perdimos de vista Cuando los vol- vimos á ver iba uno solo, sujeto al carel; al

- 4-i

menuto, pasó rozando con su barca una go- leta americana, navegando á la capa. ¡Pué que los salven! pensamos... Pero no fué asi. Ya sabéis lo qué pasó. Asina de que volvimo.c, como Dios quiso, al rato vino Es- teban solo... ¡ Andrés se había ahogao!... ¡An- drés!... ¡La flor de la hombría de bienl... ¡Ra3'oy, de perlas finas estuvo la tardecita aquella!

Fal. ¡ Pos la Rosa pronto le ha pasao la raya al

querer!

Men. Pa pindonguear como otra^, mejor está cafa.

Al cabo, Esteban era amigo del marío.

BoT. Pero lo raro... lo raro es lo que pasa con el

tío Pedro dende aquel día de engrata me- moria.

Fal ¡Sí que es raro!

Mar. ¡Rayos, que si lo es! Un hombre tan cabal,

tan en su sitio, dende que Andrés ee ahogó, que no ha vuelto á la mar...

Fal. En cuanto arrecoge unas moneas, ya se sabe,

vira pa la taberna.

Mar. ¡Borracho el tío Pedro!... [Paece imposible!

Fal. ¡y qué borracheras tan extrañas tiene!

Mar. Meten miedo. Asma que embarca dos cuar

tilios, se va á las rocas, en donde le mojen los pies las olas, y allí, con la cara desencaja, amarillo, con las greñas al viento y cho- rreando de agua, se pone las manos en bo- cina, y mirando pa la mar, se pasa las horas gritando... ¡Andrés!. . ¡Andrés!., y luego es- pera con la mano A la oreja, atento, como si aguardase la contestación del pobre náufra- sjo. Asina le vide yo ayer en las rocas del Puntal y le grité: «¡No llame usté más, lío Pedro, que Andrés está lejos!...» «,Yame oini, ya me oirá!...» me dijo, y siguió gritando. ¡Pobre tío Pedro.'...

Fal. ¡Mirarlo... hacia aquí viene! (se oye dentro ru-

mor de voces.)

Men. ¡Arrea! .. ¡Y menuda la trae!

Fal. ¡Jjas mozas le persiguen!

lioT. Se vienen divirtiendo con su borrachera.

^ 4^

Mar, ¡Rayos! Pos eso no e&tá bien en ]ey de Dios.

No quió verlo. ¿Vamos adentro?

Los OTROS Vamos. (Vanse al iuterior de la sidrería )

ESCENA III

EL Tío PEDRO y CORO DE MUJliRSP. Viene aquél por el último

término derecha, desastrado, borracho, dando tumbos, con la faja

caida. Le sigue, rebullendo á su alrededor con alegre algazara, una

porción de muchachas

Música

Pedro ¡Pécoras! ¡Brujas!

Dejadme y a. Ellas ¡Ya está borracho

como una cuba! ¡J^. jí^. já, já! (Burlonamente. )

I Miradle! (señalándole con el dedo.)

Pedro ¡l'écorafc!

Ellas ¡Já, já,

já, já! (Cou canturía insolente.)

I Borrachín!

¡borrachín!

jl)orrachón!

Pedro ¡Maldición!

¡Si pudiera estrujarlas á todas no quedaban con vida ni dusl Ellas ¡Borrachín!

¡borrachín! ¡ borra chón! Pedro ¡iMaldición!

Ellas ¡Jesús, qué susto! Mirad al mozo,

mirad al mozo de ochenta abriles, con esa cara que suda vino, con esos ojos como candiles. ¡Borrachín I ¡borrachón! Pedro (Yendo de unas á otras.)

¡Maldición! ¡maldición!

44

(párase de pronto y canta con acento irónico.)

Por las noches venían todos los sábados las brujas perras en sus escobas. Y ya no vienen hace tres sábados porque pa brujas bastáis vosotras.

(Provocador.) ¡Jn, já,

Já, ja! Ellas ¡El demonio del viejo,

qué insolente se pone! P¿DKO ¡Já, já,

já, já!

(Cambiando de tono y con acento misterioso y sombrío.)

¡Desde ti mar por las noches vuelven los náufragos! ¡Vuelven las tristes almas en penal ¡Salen del agua (íomo unas sombras, y con la brisa vienen á tierra! (.\ parte.) (¡Vendrá! ¡vendrá!) Ellas ¡El demonio del viejo,

3'a se pone terrible! Pedro (como antes.) ¡Já, já,

já, já!

(Trnstornado completamente por el vino y la exci- tacii'>n )

¡Desde el mar, por la noche, vuelve á mis brazos, sobre mi pecho que aquí te aguarda!

(SarcAstioamente )

¡Ya hace tres sábados no vienen brujas!

(."'ombrío.)

¡Pero algún día vendrán las almas! (Aparte.) (¡Vendrá! ¡vendrá!)

- 45

Ellas Pedro

Ellas

Pedro

Ellas

Pedro Ellas

Pedro

Ellas

Pedro

¡El demonio del viejo, está loco perdido!

(Como antes.) jjájjá,

iá, já! ¡Perras! ¡Brujas! jlMás que brujas! ¡No tengamos compasión! ¡Perras! ¡Brujas! ¡Más que brujas!

¡Viejo imbécil!

:BorracbónI

(insolente.) ¡Ja, ja! ^Imitándole.)

(Aparte.)

¡Já, ]ál

(¡Vendrñ!

¡vendrá!)

¡Já, já,

já, já! ¡Borrachín! ¡borrachín! ¡borrachón!

fExaltadísimo, y yendo como antes de unas á otras.)

¡Maldición!

Maldición!!

lil

Maldición!!!

Pedro Ellas

Hablado

(Queriendo acometerlas y tambaleándose.) ¡Fuera!

¡Fuera de aquí, ú os aplasto á todas!

(Haciendo mutis y riéndose.)

chol iMás que borracho!

Borracho! ¡Borra-

ESCENA IV

el tío PEDRO; luego TOXÍX. Al marcharse las mozas, el tío Pedro siéntase á una de las mesas, apóyase 'en ella de bruces y ríe estre- pitosamente

Pedro (a las mozas que se han ido riéndose.) ¡Já, ]á! ¡irSC

al demonio! ¡Mala peste! ¡El ruido de sus ri- sas paece el de la ola que se va! (Queda escu-

- 46 - chando las risas lejanas.) j Malditas Sean! .. ¡ComO

bonitas, son unos pimpollos de rosa! Unas tienen ojos azules, otras verdes, otras oscu- ro?... el alma, toas la tienen del mesmo co- lor: negra... con negrura de infierno... ¡Já, já, já! (Palmeteando.) iTonín, Tímín!

TONIN (Que sale de la sidrería.) ¿Qué quiere, tíO PedrO?

PílDro ¡Lo e siempre!... ¡Olvidar! Tráete un jarro

lleno... ToNÍN ¿Vino?

Pedro ¿Qué otra cosa? (vase Tonín.) ¡Eso es un ami-

^o, Tonín!... P31 bueno... el mejor...

Tonín (saliendo.) Aquí está... (?aca un jarro qne deja so

bre la mesa y entra en la sidrería otra vez.)

Pedro Ven aquí... (Abrazándose ai jarro ) j ^Já qué her- moso!... No sabe que penas te esgarran, pero te las alivia toas. ¿ Tiés muchas?... ¡muchas! ¿Pocas?... ¡á él que le importa! No te pre- gunta cuántas. Calla y consuela... ¡amigo fiel!... (Bebe.) Otro amigo tenía .yo... Esq... (señalando al mar.) ¡el marl Por este le cambié, que ese, traidor me ha salió. ¡Se me llevó la alrgría y no me la devuelve!... ¡Ladrón!...

¡ladrón!... ¡mialo!... (Se levanta cou el jarro en la

mano.) Se paece á la mujer. Manso, suave. Te llama con voces que no entiendes, pero que te llevan pa junto á él... y cuando te asegura, ;al fondo! .. Y la ola que te ahoga sigue corriendo, corriendo, hermosa, bincha, tranquila, á ahogar á otro,. y á'otro, y á otro después... Y al fondo todos; al olvido, al si- lencio los que se confiaron. ¡Solamente aca- ricia con besos de espuma lo que no pué llevarse: á la roca firme...! ¡Como la mujer, cuando da con un alma dura!... ¡Infames las dos! ¡Infames! ¡.Já, já, já!... ¡Calle! . (Queda atento.) ¡Paecc que me contesta ya! ¡Juraría que su voz!... (uamando.) ¡André!>!... ¡An- drés!. . (vuelve á quedar atento ) ¡.Nada!... (Con áesconsuelo ) ¡VinO, Pedro, más vino!... (Se sien- ta.) ¡Va oirá!... ^Bebe.) ¡Já, já! .. ¡Y si le llama- ra Rosa, toavía pué que contestase!... ¡Já, 3á».Íá!

_ 47

ESCENA V

El TÍO PEDRO y LOBA, (lue sale desolada por la derecha

Loba Pedro Loba Pedro

LOB

Peü;-!0

L ')BA

Pedro Loba Pedro Loba

¡A}^ Pedro; ay, Pedro de mi animal 1 Hola, Loba! ¿eres tú"? ¡La mesDfia, Pedro, la mesma!.. V^en... arrímate. A tino te tengo miedo. ¡Tú no eres mujer! ¡Tú no eres como la mar! ¡Kres nn charco fucío! ¡Siéntate! .. ¡já, já!... ¡Mala peste! Siéntate y bebe. . (^Sentándose ) ¡Bien me viene, no creas!... por- (]ue tengo un veneno que me cor a el re- suello... ¡pero míalas!... ¡miá que uñas!... ¡Ni letales de pellejo la dejaré á esa pécora, en- •linn, perra, perra, reperra!... ¡miálns!... ¡si !io la doy unasopimpa qui la doblo' ¿Qué ti pasa?

La Sidora qr-e me se ha escapao y debe es- tar con él; ¡con él... con el Garrones!... Ya sabes que el año pasao le tuve un mes en calzoncillos... ¡pos ná!... Ya sabes que endis- pues le di una de metíos con un tolete que le hice sangrar por boca y narices... ¡pos ná!... ¡perros que perros! Por supuesto qu^ es el Quisquillas, el Quisquillas el que tié in culpa y m»los empareja. ¡El, el Quisquillas! ¡Esa mala miaja, esa pizca, de hombre!. . pero yo lo agarraré; ya caerá en mis manos, y en cuanto caiga... ¡lo agarro, y pím, póm, rís, ras... un rebuño y á la mar pa los peces! ¡Si es que les gusta la carne de renacuajo, que creo riiie no!... iJebe, Loba, bebe; qne esto amansa .. (Le da

el jarro.)

Pero si es que te digo que hay cosas... (Bebe

sin tasa )

(Viendo que no deja de beber.) ¡Oye, tÚ... (Quitándo- la el jarro.) que no es pa tanto!...

(Limpiándose los labios con el dorso de la mano ) ¡xA.n!

Oye, Pedro; hablando de otro píU'ticnlar... Y

4^ --

te lo digo á ti, porque que te dolerá. ¿Ya -sabrás lo que se mermuraV... ¿Kh? Pedro ¿Aoiide?

Loba En el pueblo.

Pedro No ná.

J.OBA ¡Pos si no queda bicho viviente que no lo

sepa! Pedro ¿Y qué saben los bichos? Loba Pos qui Rosa... la Rosa .. ya sabes ..

Pedro (iQué?

Loba ¡Pos (pii si casa!

PedKO (l.cvantánclose.) ¿Qué?...

Loba ¡Lo que oyes, Fedro! Que si casa con... ¡repa-

ro me da dicirlo!... Con ese., con Esteban... ¡Fegúrate!...

Pedro fAterrado.) ¡Qué dices? v'Se levanta y la coge una

mano.)

Loba ¡El Evangelio!... ¿Te paece? .. pero, ¿qué ti'

pasa?

Pedro (Furioso.) ¿Rosa?... ;,la Rosa cun Esteban?. .

¿qué dices?... ¿qué has dicho, Loba?... ¡Di que es mentira! ¡Dilo ti ahogo'... ¡Dilo!..

(Sujetándola por el pescuezo.)

Loba (Muerta de terror.) ¡Ay, Pedro, por Dios!... ¡SO-

corro!.... ¡Pedro!... ¡pero, Pedro! ¿Qué ti pasa?

Pedro ¡Calla! ¡Repítelo! ¿Qué digiste? (soltándola)

Loba ¡Que Esteban y Rosa se casan! ¡Créeme!..

¡Pregunta y verás! ¡Que no son cusas mías, Pedro! ¡Es la luz! ¡Lo dicen tóos!... Aguár- date si quiere?. ¡Aquí vendrán esta tarde los dos juntos, de fiesta, con mozos y mozas, y á ellos mesmos se )o oirás!

Pedro ¡Rosa!... ¡Rosa con Esteban!... ¡Casaos ellos! ¡santificao su querer!... ¿Ves?... (Tira ai suelo oi

jarro de vino, poseído de frenética exaltación.) ¡Ya Se

acabó el vino! ¡el olvido; ¡la borrachera!... El tío Pedro ya no bebe,., ¡mata! ¡Por no matar, bebía!... ¡Pos fuera vino!... ¿Vendrán aquí? ¿de íiesta?. . ¡fiesta de muerte será. Loba!... ¡fiesta de sangre!... ¡Ahí dormirán su noche de bodas!., (señalando ai mar.) ¡En el íondo de la mar! ¡Y^o, yo los llevaré! ¡A ella, arrastra de sus cabellos negros... á él, cosió á pú- nalas!...

49

Loba ¡Cálmate, Pedrol

Pedro ¡Ellos casaos!... ¡¡ellos!! ¡y Andrés, allí... allí, en la marl Pos no, ¡no será! ¡Rosa, Rosa en sus brazos!... ¡En ios brazos de Esteban!... j Andrés, óyelo!... ¡Óyelo y ven!... ¡Ven!...

¡Andrés!... ¡Andrés!... (Vase llamándolo con frené- ticas voces, que cada vez se oyen más lejanas.)

Loba ¡Pobre Pedro!... ¡Eso sí; ni esgarraos paga-

ban!... (Vase detrás de Pedro por el fondo derecha.)

ESCENA VI

QUISQUILLAS. Sale por la izquierda, cariacontecido

Vamos, que á lo que á me pasa es lo más horrible que le pué pasar á un ser humano de esos que rebuznan, vulgo burro. Yo era un ser juvenil, cariñoso y locuaz, y de pron- to me he vuelto un puerco, naturalmente que espín, pero puerco. Ná, que lo que me ocurre es pa coger un rególver, cargarlo, arrimárselo á una sien y pegarse... de gole- tas. Yo iba á salir un día al bonito, pronto hará un año, y voy y no puedo embarcar, y viene Garrones en calzoncillos y me cnenta que está enamorao de la Sidora, y voy y digo... ¡Yo ti protejo!. . Y escomienzo á ma- niobrar pa ponerlos al habla; maniobro, y (le pronto arreparo que la Sidora tié unos altibajos en su persona, que quitan el ha- bla. Y me acuesto una noche y sueño con qui ella m'hacía cosquillas, y me dispierto dando gritos y llamando al sereno... ¿Y qué era?... Pos que m'había enamorao de ella, ea. ¿Con que es trigedia ú no es trigedia lo qui me sucede?... ¿Y qui hago yo. Dios mío? ^i se la quito al Garrones es una piratería, y si no se la quito un enfantecidio, porque yo fa- llezgo. (Pausa ) Gracia s que yo tengo recur- sos pa too, y he descubierto la manera de endulzar un poco este amargor de boca que me acibara. ¿Qué cómo?... Pos como Garro- nes es más bruto que un pilón de amarre,

es claro, teiijío yo qne irlo cí^tiuyemlo t ii aquello de las pinturas y menesteres p;i querer á una moza, y dtcirle cónio se 1 i aprisiona una mano, y cómo se la echa un cable ]>a sujetarla por el busto... y con esto me voy aliviando, porque mientras él lo deprende, yo m'aprovecho y... algo se pes- ca... Ya les he dao siete leciones... Y ahora están juntos... Están ahí, más abajo; repa- sando la quinta leción... y mi he tenio que venir., mi he tenío que venir, porque se la saben de memoria. . y... ¡cualquiera aguan- ta el repaso... ¡Calla! ¡Ellos vienen! Hoy nos toca la otava... la otava leción. . hoy me desmayo.

ESCENA VII

QUISQUILLAS, LA SIDORA, GARRONES. La Sidora y Garrones salen disnuíando por el fondo izquierda

IñúslcB

Gar. ¡No es así!

8(D.

¡Sí es así!

Oar.

¡Es quedándome 3-0

más cerquita de tí!

SiD.

¡!^ío es así!

Gar.

¡Sí es así!

SiD.

¡Es quedándote

no tan cerca de mí!

Los DOS

(Porfiando ) ¡Es aSÍ!

Quis.

(a Sidora) ¡Ven aquí!

¡Un abrazo de amor

63 asi! (AJ>razándola suavemente.)

SiD.

¿Sí?

Gar.

¿Sí?

Quis.

¡Si!

(Dejándola.) (¡Ay de mí!

¡Se me quedan temblando los dedos

del gustito de haberla rozado

'a cintura gentil!)

^AR. (¡Este Quisquillas

me va esoauíando

con tantas cosas

como á la cliica

la está enseñando!) Qu^s. (¡Uy! ¡Dios me libre

de e-te Garrones

como se entere

del ojetivo

de mis ]ecione>!)

OÍD. (por Garrones.)

(¡Por este bruto.

muero de amor,

pero en trata ndo.-e

de las leciones

este Quisquillas

las da mejor!) Quis. ¡Atención!

Sm. I

Gar. ¡ ¡Atención!

Quis. ¡Que hoy tenemos que hablar

de la otnva Jeción'I

Gar. (a Quisquillas.)

¿Tié mucha miga?

^ÍD. (ídem.)

,iTié niuchas cosas? ^^^s- Pues... tié... mirada'í volutuosas,

de esas que parten el corazón. ¡Tú, ponte aquí!

(colocando á la Sidora en el centro de la escena. A

Garrones.)

Y tú., ¡simpático,

fíjate en mí! (Con énfasis cómico.)

Cuando un mozo, ijue es buen mozo,

como yo, se tropieza con la moza que es la ninfa de su amor, si la quiere conmover de verdá, la ha de echar... ¡mira bien! ¡tr^s miras! (Haciendo lo que dice y mirando á Sidora con ojos carnero moribundo )

- 5-2

¡Al pasar! ¡De través! ¡f^or acá!

(Asomando la cara sobre el hombro de la Sidora, que vuelve la suya para mirarle.)

¡Yahílatiés!

(Abrazándola.)

¡Entrega!

SiD.

(separándose )

¡Ay, Quisquillas!

Gar.

¡Kh, Quisquillas!

SiD.

(a Quisquillas.)

(¡Que parece de verdá!)

Quis.

(¡Uy, qué cosas se me ocurren!)

(a Garrones.)

¡Anda, tul

Gar.

(Decidido.)

¡Pos verás!

Un buen mozo, muy buen mozo,

como yo, va y tropieza con la moza que es ojeto de su amor... Quis. ¿Tú la quieres conmover

de verdá? Gar. ¡Claro está!

Quis. ¡Pues á ver!

Gar. (Procurando imitar á Quisquillas.)

¡Tres miras!

¡Al pasar! (Hecho un lío.)

¡Ya no sé!

QuiS. (Como antes.)

¡Por acá!

¡Y ahí la tiés! (Abrazándola de nuevo ) SiD, (Muy alegre )

¡Já, já, já!

(separándose.)

¡Ay, Quisquillas! Gar. ¡Eh, Quisquillas!

SiD. (a Quisquillas.)

(¡Que vez aprietas más!) Quis. (¡Yo no llego á fin de curso!)

(a Garrones.)

¡Otra vez!

Gar. (incomodado.)

¿Te quiés callar?

- 53 -

SiD. (a Quisquillas )

¡Es que lo ciegas y lo atortelas! Quis. |Es que no entiende las intenciones!

Oar. ¡Pos cuando estamos los dos á solas

bien que m'acoerdo de las liciones!

(a Quisquillas cou rápido arranque.)

Y además vas a ver si yo dislocar conmover

y abrazar. (Yeado hacia Sidora." QuiS. (interponiéndose.)

; Don de va-^?

Gar.

¡Vas á ver!

SiD.

(picarescamente.)

¡Quita allá!

Gar.

(Arrodillándose á los pies de ella, á un lado.)

¡Y me pongo de rodillas!

Qüis.

(Muy enfadado.)

¡Esa ya es otra leción!

SiD.

(Riéndose.)

¡A los pies de la Sidora,

que es su encanto y es su amor!

Quis.

(Arrodillándose al otro lado de Sidora.)

¡Mira tú!

¡Como yo!

Gar.

¡Vete ya!

Quih:.

¡C^n pasión!

(a Sidora.)

¡Ay, mi bien!

Gar. (ídem ) ¡Ay, mi amor!

QUIS. (a Garrones.)

i Mira aqui!

Gar. (a Quisquillas.)

¡Calla tú!

Loba (Apareciendo por la derecha, v viendo el grupo.)

¡Ay! ¡Por fin!

SiD. (viendo á sn madre y escapando por la izquierda.)

¡Ay! ¡Jesús! (Mutis.)

.(+

I-:SCl£NA Ylil

QUISQUILLAS, GARIIONIÍS y J A LOBA. Sigue la música. (La Loba oenpaudo en el grupo (;1 lugar de su hija, cogiendo á los otros des- prevenidos y agarrándolos por las cabellos)

L )BA ¡Bribones, bribones!

(c¿ais. ¡Señora!

Gak. ¡¡Señora!!

IjOBA (Furiosa y zarandeándolos.)

¡Os vais á acordar! Qüis. ¡Ctúdao con el pelo,

que es de verdá! Lo3 DOS ¡Ay, ay, a\!

L)BA ¡FCs que os quiero arrastrar

y m a tari

¡Y en pedazos la carne poner pa saber

si servís de carnal J^os DOS (¡Qué animal!)

¡Ay, ay, ay!

Loba (Tirando de uno de y otro.)

.Anda allá! ¡Ven acal Los DOS ¡Ay, ay, ay!

(sc los lleva por el fondo izquierda, de los pelos, he- cha una furia, mientras los otros chillan escandalo- samente.)

ESCENA LK

ESTEBAN, MARCOS y los MOZOS, por la derecha fondo. Oyense

dentro voces de los mozos, que gritan: «¡Bien por Esteban! ¡Viva

Esteban!' Salen todos rodeando á éste y dando muestras de gran

alegría, tirando boinas y sombreros á lo alto y moviendo algazara

Hablado

EsT. Bueno... ahora íbrmalidá pa que no digan.

Os vais á la romería y á darle zarandeo á las piernas bailando de lo lindo, y ya lo sabéis»

al apuntar la noche amuráis pa acá, ca uno con su otra, se nianHa ^'f-nir tamboril y gai- ta, y yo pago el reposte. Vino de largo, ríos de sidra y con gresca y bailoteo á celebrar mi boda cercana.

Unos ¡Viva Esteban! ..

ToDoe ;Viva!...

Esr. ,'Jon qr.e lo dicho! Yo voy á hablar con To-

)iín pa que lo tenga too corriente.

Todos ¡Hasta luego!

E>'i. ¡Oye tú, Marcos!

M \RC03 ^:Qué quieres?

EsT. vSi ves á la Rosa dila que estoy acá; que aho-

ra voy, que me aguarde...

Marcos Güeno... (Esteban ontra en la '^idr.ría.)

ESCENA X

MARCOS V los MOZOS

Marcos

M'.'zo 1.0 .^'ozo 2.0

M ARCOS

M .zo 1 o

y\ ARCOS

M-z.)2o Marcos Mozo l.(' Marcos Mozo 1.0

Marcos

Mozo 2 o Marcos

Ahí lo tenéis

(!''

Esteban ) ¡EsO eS Un

hom-

bre de suerte' (lüena mujer se lleva. ¡Ri guiar!

Ijien dijo el que dijo: No hay mal que por lien )io venga. Dende el día que Andrés se fné al i ;ndo, subió éste como la espuma... Como que patronea la barca de la viuda, V ahora, cuando se case con ella, pos amo. Bien se lo merece! ¡[iii¿-ular!

¿í^igular?... ¿Le hay más caV)al? i /a que no parece tan satisfecha es ella. ¿Quién te lo dijo?

J ,!ia mesma, con su mirar l^ajo y su cara tristona.

¡No seas bobo! Esa es la cara de duelo qne hay que pintarle al mundo, pero por adentro !e baila la alegría... ¡ 'sch!... ¡Rigular! ¡Peroqué pijotas de rigular! ¡Tú, que eres un

nvidioso! (incomodado.)

M:)z ) 2.0 Y un lámón, :ei

Marcos

Mozo 2.0 Mozo 2 o

Marc"»?; Mozo 1 o

Todos Cham.

(Eiiarboiaiido el palo.) ¿Quiés vei* cócQO te desar- bolo de un palo?

(Levantando ol suyo.) ¿A EQÍ?

¡Veamos, hombrel ¡Dejarse de camori:asÍ ¿Si hus pegáis ahora, qué guardamos pal golver de la romeríaV

Es que ese. . (nefunf uñando.)

¡Ka! Vamos allá... dejarse e cuentos.. Tú, echa una copla. Chamusco.

¡Ventea! (Vanse cantando foro izquierda.) (cantando )

Mi fortuna está en el mar, mi cariño está en tu alma. |Ay, que pronto, marinera, puedo quedarme sin nada!

ESCENA XI

GARRONES, QUISQUILLAS. Salen los dos por donde se fueron. Vie

nen huyendo, espautados, temblando, con las caras llenas de araña-

zos y con la ropa destrozada

QuiS

Gah.

Qui^. Gar.

Quis. Gar.

Los DOS

(Delante ) ¡Corre, Garrones, corre por Dios!

(Que aparece gambeando, dando grandes zancadas con

las piernas muy abiertas.) ¡Aguarda, hombre, que

ya iiu viene!

¡Señores! ¡Por un poco nos esquila!

i Puñales! (Mirándose) ¡SÍ no mi ha dejao ri-

miendo en su sitio!

¡Qué viene!

¡Qué viene!

¡Que viene! (Hacen mutis horrorizad is.)

ESCENA XII

ESTEBAN. Luego ROSA

ÜST. (saliendo de la sidrería y como si hablara con Tonín.)

Conque ya lo sabes, Tonín; too con rumbo y de largo, como cosa mía. ¡Hasta ahora mes-

mo! (Va á marcharse por el último término izquierda.) Rosa (Sale apresuradamente mirando hacia atrás con terror

- í)7 ~

y sobresalto En el azoramiento de sus ademanes y en el temblor de su voz manifiesta un miedo invencible.) ¡Jesús mío! (Mira hacia atrás )

EST. (Repara en Rosa.) RoS;l... ¡mi Rosa! ¿Ei'eS tú?

Rosa (ai ver á Esteban corre á él y se refugia en sus brazos

con alegría, como creyéndose ya libre de la sombra fa- tídica que la persigue.) ¡Esteban... mi Esteban! ¡En tus brazos... por fia!...

EsT. ¿Pero, qué es eso?... ¿No fuiste á la romería?

Rosa No. Me aturde el ruido, me marea el baile;

ya lo sabes. No quiero más fiesta que la de tu amor. ¡Por Dios, Esteban! Acompáñame siempre, siempre...

EsT. Siempre, mi Uosa. ¡Pero estás blanca y fría

como la misma nieve! ¿Qué te pasó?

Rosa Nc... nada... lo de siempre... Que cuando no

estoy á tu lado tengo miedo. . miedo de todo...

EsT. ¿Miedo? ¿Volvemos con esas? (contrariado.)

Rosa No te enfades, Esteban; porque esta tarde.,

esta tarde, tuve motivos pa tenerlo ..

EsT. ¿Pues qué te pasó? ¡Cuenta!...

Rosa Verás; mira. Se fué toda la gente á la rome-

ría, dejaron el pueblo solo, me senté á la puerta de casa á esperarte y ni un alma se veía á lo largo de la calle. La soledad y el silencio me encogieron el ánima. Estaba sen- tada y me volvía con sobresilto, sin motivo, como temorosa de que alguno, que viniera por la espalda, me fuese a echar los brazos al cuello. Entonces, por distraer mis temo- res, miré una vez pal camino del faro... miré y me levanté espantada, temblando...

EsT. ¿Qué viste?

Rosa ¡Uno... no quién! Una figura negra medio

borrada en la bruma de la lejanía .. Pareció- me un hombre. . un hombre que... (como no

atreviéndose.) EsT. Un hombre, ¿qué?

Rosa Que tenía las trazas su3'ap, el andar de él.

¡De él, de Andrés!

EsT. (Con cierto terror.) ¡Rosal

Rosa Sí, Esteban. Andaba parándose y volvién-

dose... y luego, al llegar al faro, saltó á las

rocas y en ellas se perdió como ?i el mar lo hubiera tragao...

EsT. 'I'u maldito miedo...

Rosa ¡Eso!... ¡El miedo seria, de seguro! ¡Todo lo

hicieron mis ojos, ya lo sé!... ¡Pero, muerta de espanto, huí y aquí me vine, en tu buscn, ;i tu lao, donde nada temo!

Fsr. ¡llosa, no me quieres!

IloSA ¡:*].steban!...

J'^sT. ¡Tu miedo me lo dice!

R JSA Mi miedo te dirá que soy mujer y me ator-

mentan los recuerdos.

EsT. Tu miedo me dice que no me quieres como

yo te quiero. ¿Recuerdas el pasao? ¡Pos ya me ves, frío y sereno! ¡Por tu amor maté! La f-angre que mancha mis manos grita: ¡asesi- ro! y no tieml)lo; porque mi alma contesta tranquila: ¡Asesino, sí, pero por ella' Ruge brava la mar cuando el viento la en- furece, navego sobre sus olas, y con sus bra- midos también me grita:— ¡Asesino!--|A5e- sino, sí, pero por ella! dice el alma mía, y ni el horror de la sangre, ni la furia del mar, ni la noche negra ponen espanto en este pe- cho, que, lleno de tu amor, no le deja sitio al miedo. ¡Asi querer yo, Rosa mía!

Rosv (Enajenada) Sí, lístebau mío, SÍ: ticues razón.

Tus palabras encienden el fuego de mi pe- cho. Así te quiero yo también, (se abrazan es-

trechameiile. Suenan á lo 'lejos la gaita y el tamboril.)

EsT. ¡Rosa!... ¿Oyes?... La música alegre... la fies-

1 a que nos llama... ¡Vamos allá! A que te vean todos respirando amor, cogida de mi brazo ¡A decirles á toos que vas á ser mía, mi mujer, mía!...

Rosa ¡Tuya, tuya para siempre, tuya!... (vanse despa-

< io, miráiulose amorosamente, cogidos del brazo, como utraidos por la alegre músico que suena lejana. Des- aparecen último lérmino izquierda.)

-W)

KSlENA XIII

EL Tío PEDRO. í.ueíro la LOBA

Pl£DRO (Como saUenilo cniííclosaraente de su acecho, lOo ve

marchar y los sigue unos cuantos pasos con siniestra sonrisa Salo por la derecha, j ¡Suya! ¡SUja!. . ¡an

íes del infierno!... ¡Aquí está!... (Saca un cuchi- llo de la faja ) ¡Su mesmo cuchiUo... el que que- dó ti rao en el fondo de la barca!. . ¡Este es mi regalo de boda!... ¡E^te!... ¡aquí espero!... (se

deja caer sobre una banqueta y se apoya en una mesa }

I-OBA (Sale por la derecha, corriendo como si viniese de

huida, dar.do muestras de terror con la expresión de su cara, agitadí-sinia y descompuesta.) ¡Pedro! [Podro!... ' .Mirando hacia atrás y cruzando las manos con espan- to ) ¡A}', Pedro de mi ánima!...

Pedro (ai ver á la Loba.) ¡TÚ!... ¡TÚ siempre! .. ¿Qué mal dimonio ti trae?

LcBv ¡Ay Pedro!... Pedro... ¡Con estos, con estos

üjos lo he vifctoí... ¡No son cosas mías, no lo creas!... ¡como la luzl Muerta da espanto ven- go. Mira, tócame...

Pedro No quiero.

Loba Estoy fría.

Pedro Como lóos los bicho.s. Déjame.

Loba Así Dios me juzgue, como es la verdad que

lo vi, Pedro... que lo vi, ¡créemelo!...

Pedro /.Pero qué viste? ¡Acaba de una!...

LcBA Verás... ¡Aguarda que resuelle'... Acababa yo

desaliráquitarunos trapos que puse esta tar- de al soleo; y en esto, entre la media luz del anochecer, miro pa el mar 5^ me veo en meta del Puntal, una fegura negra, como una sombra. Parecióme un hombre con la capu- cha de la chubasquera cala hasta los ojos... I -e vide Degar hasta la barca negra... la vnes- tra... aquella en que se abogó Andrés, y que naide á vuelto á. tripular... y coge la amarra, cobra de ella, arrima la barca, salta á bordo, clava los toletes, mete los remos y boga mar adentro.

-- 60

Pedro Loba

Pedro Loba

Pedro

Loba

Pedro Loba

(Que se ha ido interesando con el relato.) ¿Qué di- ces?

¡El Evangelio!... ¡La barca de Andrés, que la roban!... díjeme 3'o... y cuando fui á gritar, ya venían pa mi, picas de curiosidá, prrque como yo lo habían visto, la tía Colasa, Ntla, Tomasina, la seña Telma y la Angelona... ¡Roban la barca'... gritamos toas. ¿Quién será el ladrón? dijimos. —¿Qué desalmao ge atreverá con esa barca maldita?... Y ellas, allá quedaron mermurando y al averiguo, y yo en tu busca me vine á too el correr ile mis desvencijop, pa contarte el caso sin po- ner de mi particular punto ni palabra. ¡Eh!... ¡Sería otra barcal jPor mi fe que era la de Andrés, Pedro! Ven á verlo... Déjame ahora...

¡Pos tus ojos lo verán! ¡Ah! la Angelona muerta de espanto, nos dijo, que bien podía ser el ánima de Andrés que volviese al mun- do pa los menesteres de su salvación! ¡Calla, bruja maldita!

Ella lo mentó. ¡Nos helamos de espanto, y allá quedaron rezando un Padre nuestro por si acaíio!... Voy á ver si llego al requies y á lo que se haiga sabio... ¡Jesús, Jesús'... ¡Tus ojos lo verán! ¡Tus ojos lo verán!... (vase co- rriendo por la derecha. Ha ido haciéndole de noche )

ESCENA XIV

Tío PEDRO

I La barca.de Andrés!. . ¡Y un hombre en ella!.. ¡Ayl ¡Si fuera su ánima, no por su sal- vación, por su venganza volvería!... (oyese de

nuevo taml)oril y j^aita y vocerío alegre de gente que

se Hcerca.y ¡Ellos!.. ¡Ya vientan hacia aquí!... ¡Mala fiesta tendréis!... ¡Ay de vosotros!. . (se

oculta entre los árboles de la derecha. Se ha hecho completamente de noche. La luna ilumina el paraje.)

61 -

ESCENA XV

ROSA, ESTEBAN, MARCOS, MOZAS, MOZOS, el TAMBORILE- RO y el GAITERO. Voces alegres dentro, y salen después los per- sonajes por la izquierda

Coro

EST.

Rosa

EsT.

Marcos

EsT,

Marcos

Rosa

EsT.

Rosa EsT.

Coro Esr.

Música

¡Suenen la gaita y el tamboril! ¡Con loco estrépito! ¡Más cada vez! jAy, cuánto gozo de verte así,

marineruco,

marineruca, de mi querer.- ¡Suenen la gaita y el tamboril! ¡Con loco estrépito!

¡Más cada vez! (Abrazando á Rosa.)

¡Por nuestra boda! ¡Bebed! ¡Cantad! Mozas y mozos, bailad! ¡Bebed! ¡Que vivan Rosa y Esteban!

¡Sí! ¡Vivan mil años!

(Procurando aparecer alegre.)

¡Nos bastan cien! ¡Suenen la gaita y el tamboril! ¡Con loco estrépito! ¡ Más cada vez!

(Gran algazara.)

¡Los mozos y las mozas, reunios y escuchad! Me siento muy alegre. ¡Voy á cantar!' ¡Caiiad! ¡Cailadl

(^Preparación de la copla.)

Hay en el mundo seres

-- 62 ~

más que el demonio malop. Yo los desprecio á todo?, yo contra todos canto:

fcopla. <on mucha inteucion )

Felices los que se casan con un verdadero amor, que el amor borra la pena ¡que de los cel''S nació! Marcos ¡Que vivan Ropa

y Esteban' EsT. ¡Sí!

Rosa ¡Vuelva la música!

¡Bebed! ¡Reíd! EsT. Y en tanto pidan

los cuerpos más, mozas y mc^zos... ¡boilad, bailad'

(Baile. Al terminar, vivas ruidosos á llosa y á Esteban; gran bullicio. Sigue la música.)

EsT. ¡Pasad á la sidrería,

que os espera buen reposle!

Rosa Cantad y bebed sin pena,

durante toda la noche.

EsT. Mozos: ¡por vuestras mujereí-!

Mozas: ¡por vuestros amores!

"J'oms ¡Que vivan Rosa

y Esteban!

Rosa ¡Sí!

EsT. ¡Sigan la gaita

y el tamboril!

(Marcos y el Coro hacen mutis por la sidrería, bulli- ciosamente. Va apagándose poco á poco el rumor de las voces y el sonar de los instrumentos.)

ESCENA XVI

rosa y ESTEBAN. Continúa la música. Cuando Rosa y Esteban ad- vierten que se lian quedado solos, vuélvense para mirarse mutuamente con intensa pasión

EsT. ¡Mírame así! ¡De frente!

Rosa ¡Sí, mi Esteban! ¡A.gí!

EsT. ¡Que pase por tus ojrs

el alma tuya á mí!

E

-- (i3 -

KüSa ¡Tuya soyl ¡Ya lo sabes!

EsT. ¡Yo tuyo! ¡Siempre!

Los DOS ¡¡Sí!!

EsT. ¡Que nos confundan el mismo amor,

Li iídsm^i pena y el mismo nfán!

¡hasta una misma oondenación! Ro^ \ ¡Sí! ¡Todo v^u'dl

parM los dof^!

(Abrázanse est ruchamente,)

¡En tus brazos, que am.antes me guardan,

yo tiemblo lo mismo que en el aire la luz de la llama! Me abrasa la b"ca! Tu boca es un ascua! Tu amor es de fuego! Mi amor es de fuego! con besos de fuego se llaman!! ¡Mi Rosa! Ros \ ¡ Ksteban!

Es I. Si han de matarnos iras del cielo

y el rayo viene, ¡que el rayo venga! Pero es preciso que nos encuentre cerca, ¡muy cereal

( A brazáudose más aún )

Los DOS ¡Juntos! ¡muy juntos!

EsT. ¡Así, mirándonos con ansia inmensa!

Rosa ¡Y que nos mate la misma muerte!

EsT. ¡Y que nos cubra la misma tierra!

Tu cuerpo tiembla con mi cuerpo,

siento latir tu corazón, y dudo, á veces, si es el tuyo ó si es ei mío'. Rosv ¡Son los doí^i

¡son los dos! los que á un mismo tiempo lateen muy aprisa, con el ansia del amor. EsT. Oigo en tu boca las palabras

con que yo canto mi pasión, y pienso á veces que es mi boca la que las dice... Rosa ¡Son las dos!

64 -

¡son las dos! las que á un mismo tiempo dicf-n, tus afanes y mis ansias ¡y tu amor! EsT. En mis brazos, ¡ay, Rosa del alma,

tiemblas, lo mismo que en el aire la luz de la llama! Los DOS iQue nos confundan el mismo amor, la misma pena y el mismo afán... hasta una misma condenación! ¡Sí! ¡Todo igual para los dos!

(Quedan abrazados )

ESCKNA XVII

ROSA, ESTEBAN. Luego TÍO PEDRO

Hablado

EsT. (Apasionadameute ) Así, así... ¡Siempre en mis

brazos, Rosa mía! (Sale el tío Pedro y se va acer- cando á ellos lentamente.)

IlosA ¡Siempre en ellos!

EsT. Júrame por esa luna clara, que solo á mis

ojos mirarán los tuyos.

Rosa bí, E-teban; para solo el querer de mi

alma... Y ahora, vamos adentro ..

E.ST. ¿No te apetece estar sola conmigo?

Rosa Siempre, ya lo sabes; pero ahora... aquí...

cerca del mar... con la noche... con el silen- cio... con la soledad... no me regañes, Este- ban, ¡pero t^ngo miedo!

EsT. ¡Otra vez el miedo malditol... ¿Miedo en mis

brazos?...

Rosa ¡Miedo, sí!

EsT. ¿Pero miedo de qué?

Pedro (Apareciendo ante ellos súbitamente.) ¡De la COnceU-

Cia, asesino!., ¿no lo adivinas? (Quedan ambos asombrados y Rosa se abraza á Esteban )

Rosa ¡Je.sús!

EsT. ¡Tío Pedro!

- 65 -

Pedro Yo soy ¡infame! Yo soy, que vengo á aca-

bar vuestra alegría... ¡A acabarla pa siem ]irel A sonar el nombre de Andrés en vues- tros oídos mientras yo viva... ¡A traeros su cuchillo como regalo de boda!...

Rosa ¡Virgen santa!

p]sr. (Reponiéndose ) ¡Quita de alante, borracho!...

Rosa (conteniendo a Esteban.) ¡Por Dios, Esteban!

EsT. ¡Quita ó te ahogo!...

Pedro ¡Para tu furia, loco! ¡El mar no pudo conmi- go y más que ia mar no puedes!

EsT. ¿Qué es lo que quieres tú?

Pedro ¡Que sueltes á esa mujer!

Rosa (^Aterrada.) ¿Qué dicti'?

EsT. (Sonriendo forzadamente.) El, nada... ¡El villO eS

el que habla!... ¿no es eso, agüelo?...

Pedro El vino pué que sea; pero esta vez ti»e bue- na voz ... ¡la voz de la justicia! ¡Suelta á esa mujer!

EsT. ¡Quita te digo, ó te juro que ni el ser viejo

le vale! (Amenazador.)

Rdsa Déjalo, Ksteban. Ese hombre está loco.

Pedro ¡Locos nos vuelves á tóos!... ¡Esa es tu gra-

cia, Rosa! ¡Loco volviste á Andrés, que te dio con su querer vida y honra!... Loco me volviste á mí, que contigo compartí el cari- riño que á él solo le tenía... ¡Mal lo pagaste, mujer!

EsT. ¡Ea!... ¡aparta ya!

Pedro ¡Nunca! Quiero que vea antes cuan segura es la memoria de un loco.

Rosa ¡Vete de aquí!...

Pedro ¿Que me vaya?... No puedo... no lo haré sin

recordarte mis palabras el día en que os dejé unidos para siempre. «¡Tú, á sus brazos le dije á Andrés yo á la mar!» ¡El se ha aho- gao antes!... ¡pior que la mar erestú!... «Mien- tras pueda añadía yo lleno de gozo viéndo- le morir de felicidad en tus brazos mien- tras pueda navegaré por tí, Andrés... pa que nunca me echéis de vuestra casa. Y cuando los achaques me arrumben á la playa, vara- ré de costao, y cerca de vosotros, si no sirvo pa el trabajo, serviré pa lo que sirven las

5

6fi

barciis viejap... pa juego de rapacep. . j)a es- conder sus picardías... pa que me rebrin- quen alegres por las bordas y llenen de risas mi casco podrido...» ¡E^o te pidía yo! ¿Y qué has hecho de* la esperanza del pobre agüelo'^.. ¡¡Andrés, en el fondo del mar; el asesino en tus brazos, y tu cuerpo liviano p-diendo á Dios toavía una bendición pa sus infamias!! ¡No, no mil veces! Si el cielo y la tierra que vieron el crimen callan cobar- des ¡no me importa! Juntas están en mí, para vengar á Andrés, las furias de los dos, y traigo el ra3^o en la mano, y en el alma la ola de rabia que han de aniquilaros... ¡ase- sinos!... Conque, no soy, Esteban, no soy el viejo que tiembla, ni el borracho quese cae... ¡no! ¡Soy la venganza de Andrés y la justi- cia de Dios!... Y ahora ya lo sabes... suelta esa mujer, que nunca s*^rá tuya, ¡suéltala ó te parto el corazón I (í:aca ei cuchillo.)

EsT. ¿Y me amenazas también, mal perro?

Pedro ¡Suelta á esa mujer! ¡por última vez!

Rosa ¡Dios mío!

EsT. (sonriendo con ira furiosa.) ¿QuC la SUeltc? Ven

á quitármela y te mandaré á donde está el otro que me la quitó... ¿que la suelte? (Abra- zándola más.) ¡Nos tié amarraos el cariño!

pRDRo ¡Y el crimen!

EsT. ¡Mejor!. . Doble cadena, ¡más firmeza! ¿Quién

la arrancará de mis brazos con tanta ligadu- ra?... ¡ni el infierno mismo!... ¡Aquí la verás siempre!... ¡Aquí! Conque ya lo sabes, borra- cho. Tú, á tu vino y al silencio. ¡Si vuel- ves á pararte en mi caminr> te deshago!

Pedro (Abalanzándose furioso á él.) ¡Infame, voy á ma- tarte!

EST. (Sujetándolo y luchando con él.) ; Ah, perro! ¿QuiC-

res morder? Rosa ¡Por Dios! ¡No! ¡Esteban!... ¡Dius mío!

Pedro (Luchando.) ¡Asesino!... ¡suelta!...

EsT. ;Calla! .. ¡mal bicho!

Pedro ¡Suelta, ladrón!

Rosa ¡Virgen Santal

EsT. (Derribando á Pedro de un empellón y quitándole el

KOSA

Pedro

EST.

Pedro

EsT. Pedro EsT. Pedro

r.7 ~

cuchillo.) ¡Ahí, al suelo! ¡Y no te mato porqup me da asno pisartel... (Tira ei cucmuo icjo«.)

(Sujetando á Esteban.) ¡Estt'banl...

(Eu el suelo, vencido y aniquilado.) ¡JeSÚs! ¡Sailto

^iAhí!... ¡Retuércete de rabial (a Ro.sa ) rAden- tro, Rosa! *

[Traidor! fAsesinol (Levantándose con un esfuerzo

supremo.) ¡Puedes... puedes conmigo también! I Justicia... justicia de Dios! ¿dónde estás?

(Como enloquecido y dando fuertes voces.) I Y Se Va

con ella! ¡con ella! ¡No! ¡no! (Gritando.) ¡An- drés! [Andrés! (Esteban le mira sonriendo con fría crueldad.)

¡Llama, llama más fuerte, que no te oye! (Gritando más aún.) ¡Andrés, jAndrés! (Riendo.) ¡Más todavía!

(Con un grito supremo.) ¡¡Andrés!!

ESCENA XVIII

DICHOS. MARCOS, CORO y VOZ dentro. Oyese de pronto la canción de Andrés, cantada por la voz de éste

Música

Voz (Dentro )

No importa que á la estrella

cubra la nube, que al fin la nube pasa,

la estrella luce.

(Rosa y Esteban, sobrecogidos de espanto, se unen ate- rrados y retroceden. El tío Pedro, asombrado también, da vacilante dos ó tres pasos atrás. Los mozos y mozas van saliendo de la sidrería en silencio, escuchando la canción con mudo asombro.)

f8

Cantado

Hablado

Voz

No importa que á las peñas

el mar azote, ¡que al fin entre las rocas

el mar se rompel ]No importan las desgracias

ni los tormentos, á los hombres de temple,

si saben serlol ¡que más que las estrellas

brilla su honor, y es firme como roca

mi corazón!

Rosa y Est. ¡Jesús! Pedro ¡Santo Dios! ¡b^I!... ¡Sí!... ¡él!... ¡Su canción! ;Su

voz! (a Eosa y Esteban.) ¿OÍS?

Rosa ¡Su voz! ¡Sil ¡Este- ban! ¡Su voz!

Est. ¿Qué es esto? ¡Menti- ra! ¡Mentira!

Pedro ¡Andrés! ¡Andrés! ¡Andrés!

Est. ¡Mentira! ¡Es un sue- ño! ¡Alguien que lo finge! ¡El infierno mismo! ¡Y hay qne vencerle! ¡A beber! ¡A

bailar! (Nadie se mueve.)

Rosa ¡No! ¡Esteban, no! Pedro ¡No! ¡Es inútil! ¡Se- guirás oyéndole! ¡Escucha! ¡Es él! ¡Es su voz! ¡En el mar! ¡Ya más cerca! ¡Toda- vía más fuerte! ¡Oidlay tem- blad, asesinos! ¡Es la justi- cia de Dios que llega!... ¡que llega!... ¡que llega!

(Esteban, aterrado, sujeta entre sus brazos á Eosa des- mayada. El Coro retrocede con inexplicabie esi)anto. El tío Pedro, conmovido por la sobrenatural canción, re- pite sin cesar, erguido y amenazador su última frase, mientras cae el telón lentamente.)

PIN DEL ACTO SEGUNDO

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ACTO te;rce¡ro

Plaza de un pueblo insignificante de la costa cantábrica. Al foro, hacia la derecha, el pórtico de una iglesia humilde, á cuyo inte- rior se asciende por una escalinata de tres ó cuatro peldaños. Son pasos practicables todas las calles que desembocan en la escena, y por el foro, la calle á que se supone, da una de las fachadas de la iglesia. Son las primeras horas de la mañana.

ESCENA PRIMERA

MOZAS y MOZOS. Luego VIEJAS y VIEJOS y CHICOS. Al levantar- se el telón suenan las campanas de la iglesia echadas á vuelo, y sa- len por distintos lados Mozos y Mozas vestidos de fiesta. Cuadro muy alegre

Música

Todos ¡Brillan los cielos sin una nube!

¡Ra3^os de fuego nos manda el sol! ¡Quiere sin duda ser de la fiesta y está mandando su luz mejor!

Ellos Ellas Ellos Ellas Todos

¡Bueno, mozuca! ¡Bueno, mozuco! ¡Eche usté galas) ¡Eche usté rumbo! ¡Claro que sí!

- 70

Para una boda que es lo más bueno que hay en el mundo, siempre que puedo me pongo así.

¡Qué bien repican esas campanas! iCon qué alegría sonando estánl . I i marinera, marineruca, * ^ j marinero, marineruco, ¿cuándo en mi boda repicarán?

Kllas Kllos

PALLAS

Kllos

'4'ODOS

¡Calla, tunante! ¡Calla, embustera! Ya estás alegre. Ya estás contenta Claro que sí. En cuanto pienso

que has de ser

mía, mío,

y en cuanto creo que he de casarme me pongo así.

¡Brillan los cielos sin una nube! ¡Rayos de fuego nos manda el sol! ¡Qué bien anuncian esas campanas día de fiesta, día de amor!

(Oyese dentro alegre vocear de chicos.)

Ellas Y^'a los chicos se escaparon de la escuela.

Ellos Y ya vienen á bandadas los mendigos.

Ellas Pues ya pueden esos novios darse prisa.

Ellos ¡Y ya pueden prepararle los padrinos!

(Kiitran diez ó doce mendigos, viejos y viejas, astro- sos, encorvados, sosteniéndose cort bastones y báculos.)

Viejos ¡Mozucas alegres y mozos amables, de viejos y viejas tened compasión!

- 71 -

¡Una limosnita! ,lJna limosnita por amor de Diosl

Chicos

Mozos ;

Mozas

Chicos

(Que salen corriendo forma.!os en parejas y con gran

bullicio.

)

¡Hoy no hay escuela! ¡Vivan loH novios! ¡Aprisa, chicos, corred, saltad! ¡Hoy no se estudia! ¡Viva el DQaestro! ¡Vivan los novios! ¡Hay que jugar! (pasav

•orriendo.)

Viejos

Mozos y

Mozas

Viejos

¡Mozucas alegres y mozos amables, de viejos y viejas t'íited compasión!

(Dándoles limosna )

¡ rouDen, abuelucos! ¡Que Dios se lo premie! ¡Bendígalos Diosl

Chicos (Que vuelven.)

¡Hoy no hay escuela! ¡Vivan los novios! ¡Hoy no se estudia! ¡Gracias á Dios! Vamos corriendo de calle en calle. Vamos formados de dos en dos.

Viejos Chicos Mozos y j Mozas

¡Ay, qué chiquillos! ,Ay, qué abueletes! ¡Viejos y niños pronto se entienden!

Chicos ¡Qué viejecitos tan viejecitos!

¡Qué viejecitas tan viejecitas!

~ 72

Viejos ¡Pues estos viejos fueron chiquitos!

Viejas ¡Y estas abuelas fueron bonitas!

Chicos (Alegres )

jMiren qué caras, miren qué ojillos! ¡Miren qué barbas! ¡qué viejos son! ¡Cómo les gusta salir al aire! ¡Cómo les gusta tomar él sol!

Viejos y ) ¡JVIiren qué caras miren qué cuerpos!

Viejas ( ¡Oigan qué risas, qué ricos son!

¡Chiquillos buenos y chicas guapap, son la alegría que manda Dios!

Mozos y

Mozas

¡Miren los viejos, miren los chicos! ¡qué pronto hicieron buena amistad! Los chicos piensan: ¡seremos grandes! lf>s viejos dicen: ¡lo fuimos ya!

Chicos (imitando j ios viejos en la voz y el andar.)

Arrugaditos y encorvaditos, da pena verlos andar y andar, por esos campos buscando abrigo, por estas calles pidiendo pan.

Viejos y Viejas

(imitando á los chicos.)

Tan espigados y tan alegres, sólo el mirarlos contento da; ver cómo corren y cómo saltan, y cómo vienen y cómo van.

Chicos Viejos Mozos

^ Arrugaditos y encorvaditos, etc. Tan espigados y tan alegre?, etc. I ¡Miren los viejos! ¡miren los chicos! etc.

Viejos' (por ios chicos.)

¡Já! ijá! ijá!

Chicos Todos

(imitándolos )

¡Já! ijá! ¡já!

(Riéndose con franca alcgria.)

¡Já! ¡já' ¡ja! ¡Já!¡já!¡já!

ESCENA II

TÍO MARTÍN, MENEGILDO, FALUCnO, POBRES, CHICOS, GENTE

Hablado

Mar. ¡Vaya, vaya! Retirarse, que entavía no ha

Uegno el momento é la jarana. Vosotros, (a los pobres.) á la puei'ta é la iglesia, que hoy sacareis el avío. Y vnpotrop, (a ios chiquillos.) irse donde el padrino, pa acompañar luego a la comitiva.

Chicos ¡Eso, eso! ¡En el padrino, en el padri-

nr! Vanse moviendo gran algazaia Los pobres, se van al atrio de la iglesia. La gente se marcha por distintos lados lentamente )

Men. ¡Buena boda van atener Rosa y Esteban!...

Mar. Hasta el día se les ha puesto é limpio. ¡Miá

que cielo!

Fal ¡Ni una nube!

Men. ¡Como tengan ellos el alma tan alegre!

Mar. ¿y por qué no la van á tener?

Men. ¡Vamos, hombre, eres un infiliz! Que se ca-

sen no digo yo que no, porque se casarán ahora mesmo, pero que sean felices... Yo me llamo Menegildo, y á no hay quien me la pegue.

Fal. Estoy con éste.

Mar. Vaya, veo que sois un par de burros, mejo-

rando lo presente, que soy yo. Porque va- mos á vpr: ¿por qué no van á.ger felices la Rosa y Esteban? ¿Por ios chismorrees y las mermuraciones de las malas lenguas?

Men. ¡Pero qué malas lenguas ni qué calamares!

¿Tú crees que lo que les pasó la noche é la

74 ~

romería se les pué olvidar eii toa la exis- tencia?

Mar. ¿Pero en total qué les pasó?

Men. ¡Pues asina que fué una miaja en gracia é

Dios!

Fal ¡[Jna friolera!

Men. ¡Que cuando Esteban y Rosa estaban en la

sidrería é Tonín,más pintureros y más amar- telaos, se oyó á lo lejos la canción de An- drés, canta por su mesma voz! ¡Conque si f'sto no es pa enturbiar la alegiía de Rosa, (^ue venga Dios y lo diga!

Fal lístoy con éste.

Mar . Y yo estoy con dos tontos.

Men. ;.Ab, sí?

Mar. Pos claro; ¿me vais á. hacer creer á que se

oyó cantar á Andrés!

Fal. ¡Too el mundo lo dijo!

Men. y además, algo sería ello cuando á Rosa' la

trajeron acidentá, Esteban estuvo como Inco, y la gente que los acompañaba volvió aterro- lizá!

Mar . Vamos; paece mentira que presonas serias...

Men . ¿Y lo de que el tío Pedro desapareciera del

pueblo dende aquella noche y no se b haiga vuelto á ver? ¿Es extraño ú no es extraño?

Mar . Hombre, extraño es. Pere vete á saber

si no ha sido que se fué á la mar borracho, rayó en ella y la mar se lo tragó. Pero eso (le que aquella noche se oyese cantar á An- drés, eso es una filfa. Lo que pasó en Te- ñí n, fué que se bebió de largo, que el vino calentó las cabezas, cualsiquiera que andaba á lo lejos cantó aquella canción, que aquí la saben muchos, y cátate el susto.

Men. ¡Pero si tóos dicen que era su voz!

Mar. No hagas caso. El vino es figurero.

Fal Callarse, que viene gente, (se retiran, paseando

por la plaza.)

LSCENA III

DICHOS, LA SEÑA ANGELÓN^, COMADRE 1/ y COMADRE 2.* por el foudo izquierda

Ang. ¿Habéis visto qué reteguapa ectá ia novia?

CoM. 1.a Amarilla como un cirio del altar, pero más

bonita que un ángel CoM 2.a Debía reventar de alegría, porque mira que

se lleva un mozo... Ang. Pos eso que no; alegría no tiene. ¿Pa qué

mos vamos á engañar? .Dirigiéndose ai tío Mar- tin.) ¡Hola, señores! ¿Qué? ¿se toma el sol?

Mar. ¡Qué Je vas á hacer! Aquí se toma too lo que

sea de gratis, Angelona.

CoM. 1.a ¿Y qué? ¿están ustés convidaos á la bodo?

Mar. Naide moa ha dicho ná.

ESCENA IV

DICHOS, ESTEBAN, MARCO^ y demás AMIGOS, que salen de la iglesia

líST. (Que ha oido las últimas palabra.s.) ¡Ni falta que

hacel Convidao a mi boda está el pueblo en- tero!

Mar. ¡Gracias, hombre!

Ang. ,;Esto es un mozo de rumbo!

EsT. No se necesita serlo pa que quiera un hom-

bre repartir á cachos la alegría que le sobra y que toos participen de ella.

Mar. Bien dicbo.

EsT. Con músicas y canciones quiero apagar hoy

la mermuración de las lenguas malas.

Mar . ¡Hombre, no creo que naide...

EsT. No va por usté, tío Martín. Pero no falta

en el pueblo quien maldice calumnias ras- treras y envidias bajas. Lo desprecio too, ya lo ven. Rosa había de ser mía y hoy va á Fer- io. Si el cielo y la tierra se hubiesen ajuntao pa impedirlo, no lo logran. Si el mundo en-

- 76 -

tero se opone, no gana la partida. Sobre tóos y contra tóos, Rosa era uiia y mía va á ser. Con estas intenciones y un alma de hierro, no es menester que diga el caso que haré de los cuentos de brujas y de las maldiciones de viejos borrachos.

Mar y haces bien en ello.

EsT Pues lo que dije endenantes está dicho. Voy

por Rosa pa que mos casen. Corta será la cirimonia, sin velaciones; después aquí mrs- mo, en meta é la plaza, serán el reposte y el baile. Aq'jí, á la luz del sol, pa que vean mi alegría y la de Rosa hasta los que no quieran verla. Conque, el que guste de echar un tra- go á mi salú, que no falte.

Mar. Vendremos.

EsT Se agradece. Pos hasta luego.

Ang. ¡Viva el rumbo!

Amigos ¡Bien por Esteban! (Vase Esteban seguido de las

comadres y amigos que le victorean.)

Men. Yo no estoy conforme con esa boda.

Fat, Ni yo. Pero hay vino.

Men. ¿Vino? ¿Tú vas á venir?

Fal Hombre, si te empeñas te acompañaré.

Mar. Pns yo no os dejo solos. (Vau á marcharse segun-

da izi]uierda.)

ESCENA V

DIf'HOS, BOT.ALÓN. Sale por la primera derecha apresuradamente, azorado y con cara descompuesta. Habla con palabra balbuciente

BoT. ^LLimándoios ) ¡TÍO Martín!. .¡Menegildo! .. ¡Da-

luclio!... ¡Venir... no irsel... ¡Ay!

Mar. ¡Botalón! ¿Eres tú?

BoT lAy!... no tengo seguridad, pero creo que sí.

Men. ¿Qué ti pasa?

Mar. 'Paeces aspaventao!

Fal ¿Cha sío?

BoT. jQue m'ha pasao una cosa que sus digo

que... en treinta años de mar... no me he he ilevao un susto más grande.

Mar ¿Pero qué fué? ¡Habla!

~ 77 -

BoT. Aguarda, que traigo añudao el gañote.

Men (Pero, ri vienta, hombre!

BoT. Too fué ruirar, ver aquello y darme un tem-

bliqneo por tóos los molúsculos de mi prego- na, que me quedé como un azogao.

Mar. ^1 Pero qué viste?

BoT. ¡Santiguarse!

Fal ¡Amos, hombre, habla pronto!

BoT. I Veréis si es horrible!— Eran tres menutos ú

pué que menos, los que hacía que estaba yo sentao en una roca, fumándome una pipa, de cara á la mar, y reparando en la enfila- dura de un bergantín que quería doblar el cabo. En esto me se van los pensares al po- bre tío Pedro que, como sabéis, desapareció la noche aquella en que dicen los que esta- ban en Tonín que oyeron á Andrés. ¿Qué habrá sío del probé agüelo? pensaba yo. ¿Estará ahí, en el fondo, entre las alga?, dormío pa siempre? Y miraba yo la mar azul, lisa como la tapa de una sepoltura y que paecía escribirle letreros al muerto con las espumas de las olas mansas. En esto le rezo un Padre nuestro, y al llegar al dánosle hoy, ¡pum! á tres varas de y de entre dos rocas, me veo al tío Pedro que sale. Mar. ¡Rayos!

Fal ¡Rediez!

Men, ¡Contra! (Se agrupan aterrados alrededor de Botalón.)

BoT. Me quedé sin resuello. Lo miro, y me lo

veo riéndose, pero más amarillo que un muerto y chorreando agua, y va, s'arrima y me dice: «¡Hola, peazo é bruto! No t'asus- tes. ¡Soy yo! ¡El tío Pedro!»— Yo no sabía si tirarme á lámar, echarme á correr ú conti- nuar el Padre nuestro...

Mar. ¿y qué hiciste?

Box. Coger la pipa que me s'había caído y levan-

tarme y oir que me decía el tío Pedro: «Si vas á la boda de Esteban, díle que si no tie- ne testigos, que allá voy yo. Que vengo del otro mundo más que pa eso; pa presen- ciar su infamia.»— Y ¡tras! salta de roca en roca ligero como una gaviota y me se pierde

- "-

de vista. Echo á correr, y aquí me tenéis

más muerto que vivo. Mar. ¡Rayos! ¡qué cosa más horrible!

Men. Oye tú, ¿no será que has perdió el juicio?

BoT. Yo creo que no, porque yo no le echao de

menos. Fal ¿y era el tío Pedro?

BoT. Como eres tú.

Mar. Pos mala boda barrunto. Algo del cielo ú

del infierno se le viene encima á esa gente.

M esotros á callar y á ver. BoT. Eso. Y yo á que nie hagan una taza é tila.

Fal. Vamos á la taberna.

Men. Eso es lo mejor.

Mar. ¡Rayos, cosa más extrañíi! (vanse hablando se-

jíunda izquierda.)

ESCENA VI

quisquillas y GARRONES, por el fondo derecha

Quis. ¡Anda, hombre, andn; que vas acoquina o

Gar. ^Saliendo.) ¡Pero cstov que no m'hallo! (Saie

ridiculameute vestido con un traje que le está muy corto, que se supone que le ha dejado Quisquillas. Lleva americana, pantalón á cuadros, una corbata muy grande y muy encarnada, hecha un lazo, y un hongo muy bajito. Anda con trabajo y encogido.)

Quis. Pos mira, dirás lo que digas, pero yo he

visto pollos de la ristocracia, pollos de la clase pudiente y pollos con tomate, y no he visto un pollo que le caiga la ropa como átú.

Gar. Como que paezco un pollo en rifa.

Quis. En cuanto t'hagas al casaquín, t'iluminan

pa La Moda Elegante.

Gar. Güeno y digo yo: m'has puesto así pa

dos cosas; ú es que me vas á llevar á una viña pa que espante lus gurriones, ó es que me dedicas- á «na trajeta postal; porque si no, ¿á qué viene embucharme en este fu- traque?

79

Quis. Te h«. vistió así, porque ha Ilegao la hora

el- finitiva de tus amoríos con Ja Sidor?. ¿Tú

sabes cuál es mi plan? Gar ¿Que no me puea menear?

Quis. Pos es el siguiente. Que ho}^ vamos y hal.'a-

mos con la tía Loba? Gar. ¿Que hablamos con la tía Loba?

Quis . yí, señor. ¡Afuera miedo!

Gar. Güeno, yo endenantes de hablar con ell;),

quisiera cortarme el pelo. Quis . ¿Pa qué?

Gar. Pa que no tenga aonde agarrarse.

Quis . No tengas cudiao; mi dejas á que l'ha-

ga la pitición de mano... Gar Mos la va á dar con uñns y too, ya verás.

QUIS. [Diantre! ¡Ricuerno! (con asombro, mirando hacia

la segunda derecha.")

Gar. ¿Qué pasa?

Quis; (Ambas!

Gar. ¿Quién es ambas?

Quis. ¡La madre y la hija que vienen!

Gar. ¡Uy! ¡mos dispelleja!

Quis. No t'apures. Anináo. déjame á mí, verás.

(¡Vaya una caramboUta que hago! En cuan- to se case la Sidora con éste, ¡yo m'apro- vecho!)

ESCENA VII

DICHOS, LA TÍA LOBA y SIDOR \ , por la segunda derecha Loba (saliendo delante y á Sidora que la sigue.) ¡VamoS,

vamos, que es tarde! (saie sidora )

QuiS. (Deteniéndola y saludándola muy cumplido.) jSeñá

Loba, un raenuto!

Loba ¿Tú? (Asombrada del atrevimiento.)

SiD ¡Ellos! (Asustada.)

Loba ¡Maldita sea tu estan^pa!

Quis. Igualmente; ¿y usté cómo sigue?

Loba ¡No lo sé; no cómo sigo para sin haberte

ya sacao los ojos! Quis. Tía Loba, ha Uegao el momento de olvidar

desgustos y demás.

_ ,S0 Loba ¿Y aonde vas con ese alfiletero? (por Garrones )

SiD. (¡Qué ^uapo está!) (Mirando á Garrones.)

Quis. Pos aquí donde lo ve usté no .se desarma.

Gar. ¡No siñora!

Loba Ansina vos lleven jos demonioe. ¿Y qué es

lo que querías?

Quis. Pos á lo claro. ¿Pá qué vamos á andar con

arrodeos? Que éste y ésta se quieren, y dos que se quieren son como las sardinas, que cuanto más caliente esté el aceite más pron- to se fríen. Conque creo que ha llegao el momento de apagar la lumbre y que ellos elijan el escabeche que prefieran.

Loba ¡Conque el escabeche!... ¡El escabeche!

Gar. ¡Me estoy viendo á la vinagretal

Quis. ¡Y yo rebozao!

Loba ¿Oyes esto? (a sidora.)

SiD Madre, yo...

Quis. Conque, ¿qué dice usté?

Loba ¿Que qué digo?... Pos lo siguiente, (con resolu-

ción.) Ven aquí peazo é modrego, (coge á Ga-

rrones violentamente.)

Gar. ¡Por Dio?, tía Loba, que yo!...

Loba V^en aquí, raspa é merluza, (cogiendo á sidora.)

¿La quieres? ¡pos anda con ella, y con él!

y no me repudráis más la sangre, ¡endinos,

malas pécoras!... Gar. ¡Tía Loba! / /^ , , . , , . ^

SiD. -Madre! \ ^ ^ alegría.)

Loba ¡Arrastraos! ¡Ahí, que os comáis, si que-

réis, y me quede el ánima quieta! ¡Ahí jun- tos! ¡Hala, acabáo este negocio!

Quis. ¡Pía Loba, usté es un ángel del hogar do-

méstico! Ahora ..

Loba Lo tuyo es otra cosa; á eso voy. (lc coge de las

solapas.) Ya Phas salió con la tuya; ahí los tienes. Kespective á tí, dos palabritas. querías casar á estos infelices, pa hacer con mi hija lo que has hecho con otras: pellizcos, apret\ijón, empentones, y vamos viviendo.

Quis. (ofendido.) ¡Calunia!.., ¡calunia y calunia!

Loba ¡Pero te he conoció el juego! ¿Los ves, los

ves juntos? Pos como t'arrimes á ellos ó pa- ses por mi casa, ni con un misto te van á en-

- 81 contra r las narices. jBribón, tunante, mal

amigo! (a la Sidora y Garrones.) H.k\ü, echar pa alante. (\'aiise por la segunda derecha.)

ESCENA VIII

QUISQUILLAS (Que se ha quedado medio atontado.) ¡PoS si que he

hecho una carambolita! ¡Ridiez! ¡Señores, que esto es pa riventar!¿Seré desgraciao? (< on resolución.) i No, pero esto no se queda así; aho- ra voy, la busco, la pido una satisfacción...

(Mudando de parecer.) y me pega doS bofetás que me vuelve loco! (Se marcha corriendo por la izquierda.)

ESCENA IX

CORO GENERAI , luego ESTEBAN, .ROSA y MARCOS

Música

(Suena dentro vocerío alegre. Salen por segunda iz- quierda Mozos y Mozas. Empiezan á repicar las campa- nas Acuden los chicos y los pobres.)

Coro Brillan ios cielos sin una nobe,

rayos de fuego nos manda el sol; quiere sin duda ser de la boda y está mandando su luz mejor. Ellas Ya los novios

han salido de casa. Ellos Ya los novios

á la plaza se acercan. Ellas Viene el novio

reventando de orgullo. Ellos ¡Viene Rosa

que parece una muerta!

Chicos

Hoy este cura

no va á la escuela,

Pobres

porque á la boda

no pné faltar.

Como se apiaden

de los novios,

Dios, que es muy bueno,

los premiará.

Todos

Ellas Ellos

Todos

Marcos

¡Campos y cieloF, todo sonríe! ¡Qué hermosos rayos nos manda el sol! [Qué alegre día! ¡Qué alegra fiesta! ¡Día de boda! ¡Día de amor!

(crece el vocerío. Salen Esteban, Rosa, los padrinos y md.s pTonte que los sigue.)

[Ahí están! ¡Allí están! ¡Qué majos vienen! ¡El qué orgulloso! ¡Y ella, qué triste, qué triste está! Suenen la gaita y el tamboril. ¡Con loco estrépito, más cada vez! ¡Que vivan Rosa y Esteban!

EST.

Sí!

Marcos

¡Vivan mil años!

EsT.

¡Nos bastan cien!

Rosa

¡Esteban!

EsT.

¡Rosa!

Rosa

¡Me muero!

EsT.

¡Por Dios! Que nos miran. Calma,

Rosa

(Huyendo.)

¡Oh, Jesúfc!

EsT.

(siguiéndola.) ¡Rosa! ¿Qué es eso?

Rosa

(Espantada.'^

¡El! ¡Por allí!

EsT.

¡Tonta! ¡Calla'

Ellas

(Ella un grito

espantada lanzó.)

Ellos

83 -

(El, ceñudo,

y en voz baja la habló.)

EST,

Rosa

EsT.

Sujétate á mi brazo. Mi esposa vas á ser. ¿Qué importa que anticipes mi gozo?

Esteban.

Ven.

(a los demás )

¡Ya veis! Mi Rosa tiembla, mas tiembla de emoción, al ver que al fin se logran las ansias de sn amor.

Mar.

¡Que vivan Rosa

V Esteban!

EsT.

Sí.

Que el Cura aguarda.

Rosa

(¡Qué espanto!)

EsT.

Ven.

(Entriin Rosa, Esteban y los padrinos en la iglesia.)

Todos Suenen la gaita

y el tamboril. ¡Con loco estrépito! ¡Más cada vez!

(Han vuelto á sonar las campanas.)

Campos y cielos, todo sonríe. Adentro. Vamos. Adentro tóos. Brillan los cielos sin una nube. Rayos de fue^o nos manda el sol.

Adentro. Veamos.

Adentro, tóos.

(Va entrando la comitiva en la iglesia )

¡Ei, qué orgulloso, qué alegre vál ¡Y ella, qué triste, qué triste está! 1 Vamos adentro!

¡Dejen pasar! (Haceu mutis por la iglesia.)

Ellas Ellos Todos

84

ESCENA X

Tío MARTÍN, BOTALÓN, FALUCHO y MRNEGILDO, que habráu salido cuando terminaba la escena anterior. Luego el TÍO PEDRO. Los primeros se dirigen hacia la iglesia, y al ir á entrar se detienen.

Hablado

Fal Yo no paso.

Mar . Yo me quedo

sin la cerimonia. Men . Y yo.

BoT. Yo me reservo pa el baile.

AÍAR. Y pa el vino.

BoT. Es lo mejor.

Mar. Y'' entre tanto haremos ganas

y tomarétnos el poI.

(Mientras estos hablan ha salido el tío Pedro por el foro derecha, asomándose primero al esquinazo de la iglesia y adelantándose después sigilosamente. Trae las ropas en desorden; viene destrozado y con las gre- ñas revueltas. Refleja en su semblante una infernal alegría. ) ^,

BoT. ¡Jesús! (ai oirle, los otros se vuelven y lo ven todos

entonces.)

Pedro ¡Já, já, Jal

Los OTROS ¡Tío Pedro!

Pedro No hay que asustarse. Yo soy.

BoT. ¿No sos lo dije?

Pedro ¿A qué vienen

esas caras? Pues señor,

¡ni que estuvierais delante

del dimonio! Mar. ¡No!

BoT. ¡No!

Los OTROS ¡No!

Pedro ¡Caras de viejos estúpidos! ¡Necios! ¡Imbéciles! ¡Tóos! ¡Já, já, já! Yo ya no vivo en tierra, tío Botalón. ¡La tierra huele que ape^tíi, y á mi me espanta su hedor!

85

Vivo en la mar, con mi muerto, y hoy venimos, ¡hoy! los dos, á yer el crimen, y á ser testigos de la función.

(Exaltándose terriblemente.)

¿Habrá baile? Venga baile.

Con Sidora bailo yo.

Con la Loba baila Esteban,

¡lobos carniceros son!

Y la muerta, con su muerto,

¡aquel que tanto la amó!

I¿í, Martín, tendremos fiesta;

fiesta larga. Botalón,

y habrá vino, ¡venga vino!

que ha de ser de la color

de la sangre, ¡y habrá sangre,

y habrá vino para tóos! Box. ¿Lo veis?

Mar. ¡Está loco!

Pedro ^ ¡Loco!

¡Tú lo has dicho! ¡Loco estoy!

¡De impaciencia! ¡De coraje!

¡Dios no está allí! .'Seiiaiando á la iglesia.)

¡Dios soy yo! B Lleno, cuasi Dios si quieres, ¡el Dios de la mar feroz! ¡racha de viento que tumba! ¡relámpago vengador! ¡voz que vibra como el trueno! ¡espantosa maldición! ¡algo que pidan los hombres! ¡algo que viene de Dios! ¡Já, já, já! ¿Pero no veis, hato de simples, quién soy? ¡El tío Pedro! Vamos, tócame, (a Martin.) verás que no es ilusión. ¡Ah! pero de todos modos yo soy algo superior aquí donde sois cobardes, sandios, estúpidos tóos; soy un viejo que por nadie ni que ante nada tembló; un hombre de bien, aquí donde tantos no lo son.

8S

iJOT. (Temeroso.)

¡Nadie asoma! I*EDRO Estamos solos.

Mar. (Intranquilo.)

; Tardan! 1'edro Mejor que mejor. (ntuniéBdoios )

Aquella noche, Ja noche en que sonó su canción... ]a canción de Andrés, cantada por él, por su propia voz, ¿estamos? aquella noche nos encontramos los dos, él muerto, naturalmente, más muerto que vivo yo. Fué lejos de tóos vosotros, en el pico del Peñón, allí donde el mar te estrella. Las olas en derredor presenciaron el encuentro, y la luna lo alumbró. Primero nos abr? zambos ron amor, con loco amor; después me impuso silencio, y de este modo me habló: «No me hirió como los hombree, pudo conmigo á traición. Sentí el frío de la muerte cuando la mar me cogió, y aunque he estado muerto casi» pudo al fin salvarme Dios.» figuraos, ¡v era el muerto, y estaba oyéndolo yol «Sangrando por las heridas, hlzome cinco el traidor; . U gente de una goleta que pa«aba me salvó. Llevaba tal prisa el barco, y era el tiempo tan atroz, que allá fui pegando tumbos con el barco salvador, la goleta, donde nadie en dejarme aquí pensó, no á dónde, lejos, lejos, muñéndome, sin razón,

que á la vez {\ue tanto crimen

lu fiebre me la quitó.

ICn tierra extraña, ;qüé ant^iiRtiaBl

muriendo á solas, ¡qué horror!

Meses despué?, cuando el juicio

con la vida me volvió,

tan sólo pensé en la vuelta,

y ya he vuelto, y aquí estoy.

Cuanto me llevé les traigo:

en mis labios mi canción,

entre la faja un cuchillo,

en las entrañas su amor,

y una tormenta de celos

que ruje en mi corazón.»

Basta, le dije, el cuchillo.

«fíPara quién?— ¡Para los dos!

«Pues vamos, vamos á prisa,

tío Pedro», mt* contestó.

Chocaban como puñales

su ronca voz y mi voz;

nuestros cuerpos se ajuntaban

con abrazos de terror.

Y entonces, como era el muerto,

muerto otra vez se quedó;

se escurrió de entre mis brazos,

lo mismo que una visión;

cuerpo, voz, abrazos, todo,

todo desapareció...

y volví á quedarme á solas

MU el pico del Peñón,

con la luna allá en los cielos

y la mar alrededor.

"¡Andrés!» le grité, y entonces,

entonces me contestó:

«Véngame, dijo, si al cabo

se obstinan en su traición

y en.su crimen.» Y aquí vuelvo

porque Andrés me lo mandó;

con su cuchillo en la faja,

y en el pecho su rencor;

de los dos con el coraje,

con las almas de los dos;

¡siendo el muerto y siendo el vivo..

hiendo Andrés y siendo j'o!

- 88 FaL. Pero... (Espantado.)

Mar. iTío Pedro!...

P«OT. ¿Andrés vive?

Pedro ¡lá, já, já! ¡Qué simples sois!

Box. ¡Pedro!

Pedro ¿No veis que estoy loco?

¡Loco de remate! Mar. i No!

Los locos son los que dicen

la verdad. Pedro Y también son

los que dicen las mentiras,

¡conque á ver! ¡Se lo creyó

Menegildo! ¡Y éste! ¡Y éste!

¡Y tú, Martín; tú, simplón!

¡Já, já, já, já! (Yendo hacia la iglesia.)

¿Y se han cásalo esos dos infames? ¡Ob!

¡Já, já, já, já! ¿Sí? ¡Pues, bueno: va á haber fiesta para tóosl (Mutis.)

Fal.

¡Jesús!

Men .

BOT.

Mar.

¡Jesús!

¿Cuándo engaña? ¡ lía yosl Este nos aguó la fiesta.

BOT.

Vamonos.

Fal

Mar.

Lejos. Por si acaso.

BOT.

En ello estoy.

(Mutis, con grandes expresiones de terror y asombro.)

ESCENA ULTIMA

ROSA, ESTKBAN, MARCOS y los otros amigos, EL PADRINO, Po- bres y niños. Gente del pueblo. Después ANDHÉS y TlO PEDRO (Empieza á salir la comitiva de la iglesia.)

Música

Coro ¡Allá van,

allá van! ¡Vamos afueía, dejeij pa^ai!

í>9

¡Allá van, allá van! [Afuera todos, dejen pasar!

(Han salido todos en alegre tropel, mozos, mozas, chi- cos, viejos, viejas y el padcino. Gran bullicio.)

Voces ¡Viva Esteban! ¡Viva!

¡Viva Rosal ¡Viva!

¡Viva el padrino! ¡Viva! Padrino i Ahí va, estrozones! Ahí va.

(Arroja monedas al aire. Los chicos las recogen, co- rriendo, peleándose con gran algazara. Mientras canta ** el Coro.)

Coro Suenen Ja gaita

y el tamboril, con loco estrépito, más cada vez.

XLST. (Que sale de la iglesia y trae del brazo á Rosa, con aire

fanfarrón.)

Mírennos todos.

Los dos, asi

Soy su marido

v^ es mi mujer.

Ya lo estáis viendo

¡Llegó ya el día!

Yo soy de Rosa.

Ya Rosa es mía.

Siempre lo fuimos

por ley de amor,

y ya lo somos

por ley de Dios. KsT. I Siempre lo fuimos, etc.

líosA I (¡Qué inmenso espanto!

¡qué inmenso horror!

¡Y esto lo ampara

la ley de Dios!)

li'ST (Cada vez más jactancioso.)

Ya lo estáis viendo. Todo está alegre:

\

5)0 -

campe s y calles, cielos y mar. Comparte el cielo nuestra alegría. ¡Siga la fiesta! ¡Pronto, á bailarl Pobres No; que priaiero tenéis qJe oírnos.

Rosa ^A Estul.nn.)

Es la costumbre. EsT. Decís verdad.

Bien, abuelucas. Bravo, abueletes. Tomad lo vuestro; venid, llegad.

(Dándoles limosna)

Caniad romances, decid canciones. Siga la fiesta y en tiesta tóos.

Rosa (Aterrorizada.)

¡Qué horrible ensueño! ¡Siento que llega! EsT. ¡Que Rosa es mía por ley de Dios!

Coro Bien, abuelucas. Bravo, abueletes.

8iga la fiesta y en fi'^sta tóos.

Vengan romances, vengan canciones.

¡Rosa, ya es suya por ley de Dios! EsT. [ Bien, abuelucas. Bravo, abueletes, etc.

Rosa j ¡Siento que llega, siento sus pasos;

sobre el bullicio suena su voz;

viene á buscarme loco de celos,

viene á mat¿irme loco de amor.

EsT. (a una vieja.)

Lo tuyo, allí va.

(Dándole unas monedas )

Vieja ¡Gracias, Esteban!

KsT. ¡Pues canta ya!

Vieja (cantando.)

«Gerineldos, Gerineldos. el conde muy afamado, salió del negro castillo en el su caballo blanco »

Coro (imitándola.)

Salió del negro castillo en el su caballo blanco ¡.Já, já, já, já! EsT ¡Basta, abueluca,

lo hacéis muy mal!

- 91

(a otro viejo.)

Ahí va lo vuestro. (Dándole dinero.)

Viejo ¡Gracias, Esteban!

EsT. ¡Cantad, cantad!

\'lEJO (Cantando.)

Se lleva una moza que vale un imperio,

Se lleva una moza que vale por dos.

¡Qué novio tan bueno! ¡qué novia tan guapa!

¡qué hermosa pareja! ¡Bendígala Dios! Coro ¡Bien, adelante!

¡Viva el cantor! EsT ¡Muy bien cantado!

Viejo 2 o ¡Ahora voy yol

Otros ¡Yo!

Otros ¡Yo!

Otros ¡Yo!

Rosa (Da un grito y atraviesa la escena apresuradamente

con cara de espanto.)

¡Oh!

1--ST. (siguiéndola:)

¿Qué es eso, Rosa?

Rosa (Reponiéndose.)

No... nada.... iio.

Viejos (Que siguen disputando.)

¡Yo! ¡Yo!

¡Yo!

Viejo 2. o (imponiéndose )

; Atención!

Coro ¡Atención!

Viejo 2. o (cantando.)

«No importa «jue á la estrella

cubra la nube,

que al fin la nube pasa,

la estrella luce...» Coro ¿Qué canta?

Rosa ¿Qué es esto?

Est. (¡Maldita canción!

¡Estúpido viejo!...) (Lanzándose á él )

Rosa (Deteniéndole.)

(¡Esteban, por Dios!)

EsT. (Repar/indo en la actitud de los demás, dominando;.!'

y sonriendo.)

¿Qué pasa, señores? Que siga el cantor.

92

Viejo 2.0 (continuando. )

«No importa que á las peñas el mar azote, que ai fia entre las rocas el mar se rompe...»

And. (Que entra rápidamente por el fondo, seguido por el

tio Pedro y abriéndose paso entre los grupos )

¡No importa!

(Espanto general. Fuertísimo en la orquesta.)

No importa, no, para quien tiene mi brazo teniendo mi corazón.

Todos

¡Jesús!

EST.

¡El!

Rosa

¡Virgen Santal

Tedro

(Loco de alegría.)

¡Sí, miserables!

And.

¡Yo!

EsT.

¡Sueño! ¡Deliro! ¡Infame!

(i e contienen.)

And.

¡Me anuncia mi canción!

¡Nos pone frente á frente

la cólera de Dios!

EsT.

;No sueño, no!

llOSA

¡Dios mío!

l'EDRO

¡ Lo trajo su canción!

And. ¡Al mar me lanzaste, traidor, asesino,

y el mar me devuelve! Muriendo, sin juicio y en tierras distantes pasé largos meses.

Volví, me anudaron la boda cercana, tu crimen aleve, (a Esteban.) y en vez de buscaros, y hallaros, y al punto saciar mis rencores, en ti, para siempre, soñé con que el cielo por fin te avisase y á te volviese; (a Rosa.) pensé que si al cabo la boda llegaba, en estos instantes de fiestas alegres y entonces tan sólo, debía surgir entre todos así, de repente, ¡que á grandes infamias tremendos castigos., tremendas venganzas convienen!

93

Vagué por los campos lo mismo que un loco, domando con rabia mis celos rebeldes, y al fin rae dijeron: ¡se casanl y vine y al fin he llegado, por veros; ¡á verts!

(a Rosa.)

¡á ver cómo sufres! ¡á ver cómo mato! ¡y á ver como mueres! (a Esteban)

EST.

And. Iedro

Rosa

EsT.

And, Todos

EST.

Rosa

And. Pedro

(procurando rabiosamente desasirs^e de los que le su- jetan )

¡Aquí como en la barcal ¡Miserable! ¡Asesino!

(Con un terrible grito )

¡Todos atrás!

¡Qué horror!

(Retroceden dominados por el espanto. Quedan suel- tos, solos en el centro de la escena, frente á frente y con los cuchillos en las manos Andrés y Esteban.)

Así yo te respondo.

(Luchan brevemente.)

¡Y así te mato yo!

¡Oh! (cae Esteban muerto.) (ai caer ) ¡JeSÚs! (cayendo desmayada en brazos de dos mujeres.)

¡Esteban!

¡Muerto! Su crimen le mató.

(a todos.)

Cuanto robarle quiso se lo robó á traición: ¡paz y contento y honra! ¡la vida y el amor! ¡Quiso de Dios mofarse! ¡su templo profanó!

(a Andrés.)

¡Por lo ha castigado la cólera'^de Dios!

(cuadro.)

TELÓN

Obras de Carlos Arniches

Casa editorial .

La verdad desnuda.

Lis manías.

Ortografía.

El fue ff o de San Telmo.

Panorama nacional

Sociedad secreta .

Las guardillas.

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El tío de Alcalá.

Doloretes.

Los niños llorones.

La micerte de Agripina.

Tja divisa.

Gazpacho andaluz.

San Juan de Luz.

El puñao de rosas.

Los granujas.

La ciinción del náufrago.

El terrible Pérez.

ObPas de Garlos femhnú

TEATRO

Drama en cuatro actos:

Severo Torelli.

Zarzuelas en tres actos:

La llama errante. Los hijos dd batallón. Don Lucas del Cigarral. La canción del náufrago.

Comedia lírica en un acto:

La venta de Don Quijote. Sainetee:

Las bravias.

La revoltosa.

Las castañeras picadas.

Los buenos mozos.

¡ Viva Córdoba!

Zarzuelas en un acto:

El cortejo de la Irene

Jéü chávala.

El gatito negro.

Polvorilla.

La buena ventura.

Los timplaos.

El tirador de palomas.

El tío Juan.

Las grandes cortesanas

La parrandn.

POESÍA

Poesías.

El defensor de Gerona.

Poemas de F. Coppée, traducidos en verso ca

Tardes de Abril y Mayo.

ESTUDIOS LITERARf

Relaciones entre la Ciencia y la Poesía. Meir,

Ateneo de Madrid. De Frangois Coppée y de los poetas líricos fn

ráneos. Prólogo á la traducción de los pov: